dissabte, 25 de febrer de 2012

Capítulo 147: Olvidar el pasado

Me quedé unos segundos sin saber qué hacer ni cómo reaccionar. Aún estaba sentado en el taburete del bar, con la pasta mordida entre manos y observaba la chaqueta de Anna. Se había ido tan rápido... todo acababa de pasar demasiado rápido. De pronto, dejé la pasta en el plato y llamé al dueño del bar para que me cobrara. Le di un billete y le regalé el cambio:
-Quédatelo, voy con prisa.-le dije levantándome de mi taburete. Cogí la chaqueta de Anna y salí del bar casi corriendo. Una vez en la calle, el aire fresco de la mañana me acabó de despertar del todo: si, quería buscar a Anna. -No puede haber ido muy lejos...-me dije a mí mismo. Hacía unos minutos que Anna se había marchado. Crucé el paso de peatones y empecé a correr en dirección al programa. Sabía que encontraría a Anna de camino y quería verla. Noté como mi respiración se aceleró al instante, -Joder, últimamente no hago ejercicio...-pensé al oírme jadeando. No sabía la razón por la cual necesitaba hablar con ella pero creía que no me había dicho del todo la verdad. Seguí corriendo calle abajo hasta que la vi por detrás. Su pelo inconfundible y su peculiar forma de andar que por detrás aún la hace más humilde. Todo en ella es humilde, hasta cuando se tapa con los brazos porque tiene frío... -Un momento.-me dije. Sin darme cuenta, me había quedado paralizado mientras Anna seguía caminando. Le tenía que dar la chaqueta, pero andaba demasiado rápido. Empecé a correr otra vez entre la gente hasta que llegué a tocar su espalda con la palma de mi mano.
Ah!!-gritó cuando la abracé por detrás. Se deshizo de mis brazos y se giró rápidamente.
-Jajaja... Tranquila, soy yo.-le dije aún jadeando. Seguía cansado.
Dani! ¡Cómo me puedes pegar esos sustos! Casi me entra un ataque...-dijo nerviosa.
-No seas exagerada... Toma.-le dije entregándole su chaqueta.-te la olvidaste en el taburete.
-Ah... gracias.-dijo cogiéndola lentamente.
-¿Por qué no volviste para recogerla? He visto como ahora mismo te estabas tapando con las manos porque tenías frío...-le dije mientras miraba cómo se la ponía.
-Por...porque tenía prisa, ya te lo dije...-se puso aún más nerviosa, cosa que me sorprendió de inmediato.
-¿Anna? ¿Pasa algo?-pregunté cogiéndola por los hombros.
-No, no pasa nada. ¿Y tú por qué corrías? ¿Tanto necesitabas darme la chaqueta?-me contestó algo enfadada.
-¡Oye! Encima que me he molestado... si lo sé no-me cortó.
-Está bien... perdóname. Tienes razón. Te lo agradezco...-dijo bajando la mirada.
-Ahora me gustas. Pues, te quería encontrar porque... no me quedó muy claro lo que me dijiste en el bar.
-¿Lo que te dije?-preguntó frunciendo el ceño.
-Si, lo sabes perfectamente. Eso de que ayer confundiste tus sentimientos hacia mí y que... que en realidad sólo echabas de menos a Miki.-le dije mirándola a los ojos.
-Da..Dani es la verdad. Te dije la verdad...
-No me lo creo.-le dije serio.
-¿Qué?
-Que no me lo creo Anna, ¡ayer estuviste a punto de besarme! ¿Eres consciente de lo que estaba a punto de pasar entre nosotros dos?-le dije exaltado.
-Creo que exageras... No hubiera pasado nada.-seguía sin mirarme a los ojos.
-Anna, mírame a los ojos y dime que no me querías besar.-dije ya harto.
-Dani, yo-la corté.
-Mírame a los ojos y dímelo.-dije fríamente. Vi como su mirada ascendió hasta la mía y sus labios empezaron a temblar.
-No pasó nada porque no tenía que pasar. Y punto. Dani, sé que últimamente te he confundido bastante con mis sentimientos, mis miradas y nuestros roces, pero tú tienes razón. Ahora las cosas nos van bien. Tú estás con Cris, yo con Miki... el programa no puede ser mejor y Flo es feliz con nosotros. ¿Qué más vamos a pedir? ¿Vamos a cambiar las cosas ahora, y dejar que todo se vaya a la mierda? Me niego a hacer eso...
-Si si eso es lo que ambos queremos... Vamos a cambiarlo si eso es lo que ambos queremos Anna, ¿no es así?-dije. Me miró asustada durante unos segundos y luego abrió la boca.
-Claro. Y ninguno de los dos quiere cambiar las cosas, ¿verdad? ¿Tú... quieres dejar a Cris?-me preguntó con miedo en su mirada.
-¿Eh...? No...-contesté.
-Pues eso. Yo tampoco voy a dejar a Miki así que tema zanjado. Tenemos que ayudarnos a olvidar el pasado...-me dijo ahora agarrándome ella a mí.
-Viéndonos cada día, eso va a ser difícil...-contesté resoplando.
-Lo sé, pero, no perdemos nada en intentarlo, ¿no?
-No.-dije mirándola fijamente. Me sonrió sin mostrarme sus dientes y yo le devolví la sonrisa. La abracé fuertemente allí, en medio de la calle. Me devolvió el abrazo enseguida y me susurró algo que mi corazón quiso que fuera otra frase: -"Vámonos."

diumenge, 12 de febrer de 2012

Capítulo 146: Mis propias palabras

Poco después de lavarme la cara, recibí un mensaje de Anna: "No me esperaba esto de ti, quiero hablar contigo..." decía. Me quedé perplejo, inmóvil durante unos segundos. No sabía qué debía hacer. Al cabo de unos minutos, le contesté: "Lo siento. Mañana hablamos. Un beso." Anna no me contestó pero suponí que lo había leído. En ese momento me vino Cris en mente y decidí llamarla para saber cómo estaba. No me contestó al móvil y pensé que aún debía estar enfadada. Así que me dirigí hasta su casa para pedirle perdón. Llamé a la puerta varias veces hasta que oí su voz.
-Hola.-dijo secamente mirándome a los ojos.
-Cristina... dejame pasar, por favor.-le dije.
-Pasa...-contestó abriendo la puerta y dejándome paso. Entré en su piso y la abracé fuertemente.
-No me hagas esto...-le susurré al oído.-Cris, te necesito, no me hagas esto...
De pronto me devolvió el abrazo ella también y me besó suavemente los labios. La verdad es que necesitaba que alguien me abrazara de esa forma. Me sentía inseguro conmigo mismo, no sabía lo que sentía. En mi cabeza había un lío de sentimientos que ni yo mismo los entendía. Sólo tenía claro que quería que alguien me ayudara. Y Cristina no me defraudó. Acabamos los dos tumbados en su cama, hasta que hicimos el amor.
Después de un buen rato la llevé a cenar a una pizzería porque los dos nos estábamos muriendo de hambre y más tarde me fui a mi casa. Cris había vuelto a la normalidad conmigo y eso era lo que más le agradecí. Al llegar a casa encendí la tele y estuve un rato tumbado sobre el sofá. No entendía mi situación con Anna, lo único que no quería era perder a Cristina. Me sentía extraño... como si no fuera yo. Dejé la tele encendida y fui al baño para lavarme los dientes. Mientras, seguí pensando en ella. En Anna. En lo que me había dicho esa tarde en mi camerino... -No quiere volver conmigo.-me dije a mi mismo.-Debe de sentirse sola al no tener a Miki aquí en Madrid y eso le habrá creado una confusión...
Volví al comedor para apagar la tele y me fui a dormir aún pensando. Por suerte no tardé mucho en dormirme y los pensamientos que tanto llevaban estorbándome se esfumaron por completo.
A la mañana siguiente me levanté temprano. Eran las nueve cuando apagué el despertador. Cogí mi móvil de la mesita de noche y vi que tenía un mensaje nuevo. Era de Anna, me había respondido: "Ok, nos vemos." Me duché y me vestí para irme a desayunar al bar de mi calle. Saludé al dueño al entrar y me senté en la barra. Me sirvieron enseguida y me puse a comer. Mi mirada estaba completamente fija a la televisión del bar cuando de pronto alguien rozó mi hombro.
-Sabía que estarías aquí.-me susurró al oído. Me asusté y me giré aún con mi pasta en la boca. Vi sus brillantes ojos azules posándose en los míos y su hermosa sonrisa dibujada en su boca.
-¿Anna?-dije después de tragarme la comida.-¿Qué haces aquí?
-Jajaja sabía que te sorprenderías. Pues... quería hablar contigo y me fui a tu casa. Al ver que no estabas, me suponí que estarías por aquí y entré al bar y te he visto. Así que aquí me tienes.-dijo aún sonriendo.
-Jaja perdona por asustarme. Siéntate. Vamos, te invito a un café, ¿has desayunado?-dije señalando el taburete que tenía en frente mío.
-Gracias, pero ya he desayunado. Veo que tú aún lo estás haciendo. No tengas prisa, así hablamos aquí.-dijo quitándose su chaqueta tejana.
-Vale... ¿y, de qué querías hablar?-le pregunté limpiándome los labios con la servilleta.
-Pues... de ayer. De lo que te dije, y de lo que en realidad pienso.-dijo muy seria mientras me miraba a los ojos.
-Ah... si, yo también he estado pensando en ello. Y la verdad, sé que realmente no querías decírmelo. Sé que echas de menos a Miki ahora que él está en Barcelona y tu aquí sola... y te entiendo, de verdad. Entiendo que sea duro para ti y que ayer te confundieras un poco al estar conmigo. Pero no me tienes que pedir disculpas, Anna. Perdóname tú a mí por dejarte plantada de ese modo. Pero es que no supe muy bien cómo reaccionar...-dije cogiendo su mano derecha.
-Ah... ya... Si, si, tienes razón. No... no te preocupes por tu reacción. Me confundí y ya está.-dijo levantándose del taburete.
-¿Ya te vas?-le pregunté.
-¿Eh? Si... tengo, un poco de prisa... Necesito ir a redacción para preguntarle unos asuntos a Flo. Chao, Dani.
-¿No me vas ni a dar dos besos?-le pregunté sonriendo.
-Ah, claro, jeje.-dijo dándome dos besos.-luego nos vemos.
-Si, adiós Anna.-le contesté mirándola a los ojos. Pero me apartó la mirada sin contestarme y se fue rápidamente del bar olvidando su chaqueta en el respaldo del taburete.
La verdad es que no sé si me quería engañar a mí mismo para no sufrir otra vez más, para que las cosas continuaran así como estaban, pero me acababa de creer mis propias palabras, y las de Anna, también.

diumenge, 5 de febrer de 2012

Capítulo 145: Cobarde

Cris estuvo un día entero sin hablarme. Me pareció una reacción demasiado exagerada sólo por haber rechazado su intento de acostarse conmigo... pero vi que le dolió más de lo que me imaginaba. -Voy a tener que arreglar esto...-me dije.-como pueda. Lo único que me falta ahora es perder también a Cristina... no me lo puedo permitir. Al final me voy a quedar solo y todo por no hacer las cosas bien.
Esa mañana en redacción se notaba un ambiente extraño... Anna me miraba demasiado y Cris pasaba completamente de mí. La saludé al verla pero intentó ignorarme después de soltarme un simple "hola". Intenté no preocuparme mucho por eso. Durante la comida, estuve al lado de Anna. Se sentó después de yo hacerlo, así que no tuve más opción. Me miraba constantemente y yo no pude evitar mirarla también. Me sonreía aunque no sabía muy bien por qué. Después de la discusión que habíamos tenido el día anterior, parecía como si no hubiera ocurrido nada entre ambos. Anna hablaba conmigo, me sonreía y nos reíamos con otros compañeros en la mesa. Me encontré tan cómodo que por unos momentos, me olvidé de Cris. Y sin pensarlo, puse mi mano sobre el muslo de Anna, como hacía cuando estábamos juntos. Ella me la acarició con la suya y me miró sonriendo una vez más. Al mirarla, no pude evitar sonreír yo también y girar la mirada porque me estaba poniendo nervioso. Cuando me giré, vi a Cris, más lejos de mí, en el otro lado de la mesa, mirándome fijamente. Me aparté un poco de Anna, no quería cagarla aún más. Pero seguimos hablando durante el resto de la comida.
Más tarde empezó el programa y Anna aún estuvo más cariñosa conmigo. No pude evitar sonreírle unas cuántas veces. Me recordaba a los principios de nuestro tonteo, en el otro programa. Pero ahora era algo diferente. La conocía mucho más y ella a mí, y aún me gustaba más mirarla de esa manera. En el descanso se fue al baño y al levantarse me pasó la mano por el hombro, cosa que me sorprendió y me hizo mirarla mientras se iba. Cristina también se había ido a su camerino.
Terminamos el programa y me fui a mi camerino para recoger mis cosas e irme. Estaba de espaldas a la puerta, cuando oí sus pasos. Me giré asustado y la vi sonriéndome como antes, aún vestida con la ropa del programa.
-¿Qué haces aquí?-le pregunté sonriendo también.
-Jaja nada, despedirme de ti.-contestó.
-Ooh qué detalle...-contesté riendo.
-Lo sé.-dijo sonriendo una vez más y se acercó a mí para abrazarme fuertemente. Me sorprendió en un principio y luego le devolví el abrazo, apoyando mi barbilla en su hombro. Noté como me besaba el cuello y me estremecí al instante. Hacía tanto tiempo que no notaba eso... Me separé un poco de ella y ambos nos miramos fijamente a los ojos. Vi que la mirada de Anna descendía hacía mis labios y me puse nervioso.
-Anna, no me hagas esto...-le susurré apartándome un poco más.
-¿Por qué?-dijo extrañada.
-No sé, si nos ve Cris...
-Dani... Sé que estás enamorado de mi, y las miradas de este mediodía, los besos del programa, los abrazos que me das últimamente, cuando me tocas... haces que me sienta perfectamente y también te veo feliz a ti. Dani, reconócelo, sólo sientes eso por mí... por nadie más.
-Anna, yo...-contesté después de estar un rato en silencio.
-¿Tu qué, Dani?-dijo cogiéndome la cara con sus manos.
-Yo... me tengo que... ir...-me separé de ella y me fui de mi camerino, dejándola allí. Corrí hasta mi coche, para no encontrarme con ella otra vez. "¿Qué he hecho?" me iba repitiendo por dentro. "Dios, Anna... ¿qué ha hecho?" me preguntaba una y otra vez. Puse la radio a tope y me fui hacia mi casa. Al llegar, me fui directamente al baño. Necesitaba refrescarme, seguía nervioso y preocupado. Abrí el grifo y me pasé un poco de agua por la cara y el cuello mientras me miraba al espejo. -Esto no me puede estar pasando a mí...-me dije. Cerré el grifo y me sequé la cara con la toalla.
-Joder... ¡Soy un cobarde, soy un puto cobarde!-grité golpeando la puerta del baño.