diumenge, 29 de gener de 2012

Capítulo 144: "Me pides demasiado"

Los días pasaban y todo seguía igual. Yo no me encontraba a mí mismo y Cris seguía sin notarme nada extraño. Los programas se me hacían eternos, no veía la hora en que se acabaran. Tener a Anna tan cerca, dificultaba aún más mi situación. Siempre me sonreía, la abrazaba en los principios del programa, pero durante el resto del tiempo, nada de nada. Supongo que ella no quería molestarme, siempre ha sido así. Pero yo echaba de menos nuestras risas y nuestros abrazos en privado, por no hablar de nuestros besos y nuestras caricias... Anna se había convertido en una amiga, era eso, sólo una amiga. Pero para mi... sabía que en el fondo yo no la veía como una amiga. Jamás la volvería a ver de esa manera. Y eso era lo que más me dolía.
Un miércoles, al terminar el programa, pasé por delante su camerino. Cristina se había ido a grabar un reportaje y Anna estaba recogiendo sus cosas. Decidí entrar, sin más.
Uy! Hola Dani, ¡me has asustado! ¿Qué pasa?-me preguntó extrañada.
-Anna... quería... hablar contigo.-le dije nervioso.
-Ah...-se quedó paralizada mirándome.
-¿Nos sentamos?-le propuse al ver que no reaccionaba.
-Si, claro...-contestó antes de sentarse. Me puse de caras a ella y la miré unos segundos en silencio.-¿De qué quieres hablar?
-Anna... yo... no estoy bien.
-Ya lo sé.-dijo en seguida.
-¿Ah si?
-Claro. Te conozco más que tu madre... Sé que no estás bien y te lo dije la última vez que hablamos. No sé... te noto perdido, no eres como antes. No quiero meterme en tu relación personal pero creo que tiene algo que ver con eso... ¿no? ¿Dani, estás bien con Cristina...?-al mencionar su nombre cerró los ojos, como quien no quiere decirlo.
-¿Q.qué? ¿Me preguntas por Cris?-su pregunta me sorprendió demasiado.
-Si... ¿No querías hablar de eso?-me dijo asustada.
-No... yo quería hablar de tu y yo.-le contesté más seguro.
-¿De tu y yo?
-Si... sé que casi nunca hablamos ahora y que siempre estoy con Cristina... Verás, me gustaría pasar más tiempo contigo.
-Pero Dani... a mí ya me está costando ser tu amiga, me pides demasiado...-dijo nerviosa.
-¿Te está costando? Pues no lo parece...
-¡Pues claro que me cuesta! ¿Tu sabes lo mal que lo paso al verte con ella?
-¿Qué?-dije abriendo los ojos
-Si, Dani, ¡joder! Que siempre estáis juntos, todo el día pegados, y yo no quiero estar contigo porque sé que ahora te gusta Cristina pero tengo que sonreír y darlo todo por mi trabajo y me esfuerzo... no sabes todo lo que me esfuerzo por hacerte creer que todo me da igual ¿sabes? No te das cuenta de nada... si tu estás mal, yo estoy peor.
-Pero Anna.-me cortó.
-¡Nada de peros! Tú tomaste una decisión sin tener en cuenta mi opinión, diste por acabada nuestra relación tú solo, Dani. Ahora no me pidas que seamos amigos.
-¡No me diste otra opción! ¿Qué querías que hiciera, eh? ¿Que continuara como siempre, comiéndome las babas de tu novio?
-No, pero podrías habérme dejado escoger a mí también, ¿sabes?-contestó levantándose.
-Lo hice Anna, te dejé elegir entre él y yo. ¿Qué más querías?
-Dejalo, Dani. No lo vas a entender nunca...-dijo enfadada y se fue enseguida, dejando la puerta abierta.
Cogí el móvil enfadado y me fui yo también a casa. Me senté en el sofá y me pasé allí toda la tarde, viendo la NBA. A las nueve y cuarto Cris llamó al timbre. No tenía muchas ganas de estar con ella... Anna me acababa de decir que aún sentía algo por mí, indirectamente, pero me lo había dicho. Y no había parado de pensar en ello. Fui a abrir la puerta y la vi seria también, como yo.
-Hola cariño...-la saludé dejándola pasar.
-Estoy cansada... estos reportajes me matan... suerte que estás tu aquí para consolarme.-dijo agarrándome del cuello de la camisa y dejándome un beso en los labios. Pronto se emocionó y el beso se transformó en otro de más largo...
-Cris...-dije separándome.-estoy cansado... no tengo ánimos. Ahora estaba durmiendo en el sofá...-mentí.
-¿Qué?-dijo sorprendida.
-Si quieres quédate a cenar pero es que hoy... estoy muy cansado, de verdad.-le dije intentando que se lo creyera.
-No, da igual. Si no me quieres me voy...-dijo enfadada.
-¡No es eso!
-Da igual, me voy. Adiós.-dijo cerrando la puerta de mi casa. Soy imbécil... sé que no soporta que la rechacen pero me vi obligado a hacerlo. Fui hacia el comedor para apagar la tele.
Me asomé al balcón y vi a Cris entrando en su coche. Al momento, una lágrima hizo camino por mi mejilla... -¿Por qué tiene que ser todo tan difícil?-me susurré a mi mismo mientras parpadeaba para evitar que me cayeran las otras lágrimas.

dissabte, 21 de gener de 2012

Capítulo 143: Esa horrible situación

Ya habían pasado dos semanas des de esa noche loca con Cristina. Me encontraba en el pasillo de los camerinos, caminando hacia el mío. Oí que dos de las maquilladoras cuchicheaban entre ellas mientras se reían y me miraban disimuladamente. Decidí no hacerles caso. Me adentré en mi camerino y cerré la puerta de un portazo. Me senté en el sofá y aproveché para estirarme como pudiera. Pero en ese mismo instante... llamaron a la puerta.
-Joder, ¿es que nadie me puede dejar tranquilo?-grité ya que me dolía bastante la cabeza ese día.
-Dani, soy yo.-mis ojos se abrieron como platos al reconocer su voz.
-Pasa.-contesté con cuidado. La puerta blanca se abrió y Anna me miró de arriba a bajo, mientras yo me colocaba correctamente encima del sofá.
-Hola...-dijo intentando sacar una sonrisa.
-Hola Anna.-contesté sonriendo. Entró y cerró la puerta. Me miró por segunda vez y se acercó a mí, sentándose a mi lado.
-¿Cómo estás?-me preguntó posando su mano sobre mi muslo.
-Pues... mira. Me duele la cabeza, ya sabes...-le repetí por tercera vez esa mañana.
-Ya... oye, todo el mundo está hablando de ti.-dijo apartando su mirada.
-Ya. Eso veo. No sé por qué.-dije algo enfadado. No soportaba que la gente hablara de mí, y menos de esa manera...
-Si lo sabes, Dani... no te hagas el tonto.-dijo ella también molesta.
-¿Ah si? ¿Ahora me hago el tonto, no? Muy bien Anna... si has venido para animarme, te estás luciendo...
-Oye, yo sólo he venido para ayudarte, y... preguntarte algo.-su tono de voz había cambiado por completo. Le temblaba un poco el labio inferior y me miraba con miedo.
-Dispara, ¿qué quieres preguntarme?-contesté frunciendo el ceño.
-¿Estás saliendo con Cristina?-dijo apartando la mirada rápidamente al terminar su pregunta.
-Anna, por favor, no me hagas hablar de este tema contigo...-dije tapándome la cara con una mano.
-¿Por qué? Todo el mundo habla de ello, Dani. Tampoco es nada malo...-dijo frotándose las manos.
-Ya... que no es nada malo. Y por eso todo el mundo está hablando de nosotros, ¿no?-dije cruzándome de brazos.
-Joder, quiero decir que si hablan de ti es porque se preocupan ¿sabes? todos me están preguntando qué te pasa, y no sé ya ni qué responderles. Últimamente estás muy raro, no te entiendo mucho. Ya apenas nos reímos juntos, como hacíamos antes y-la corté.
-¿Y qué esperabas? ¿Que todo fuera igual que antes? Estás muy equivocada Anna...
-¡Claro que no! Ya sé que las cosas ahora son distintas pero también tienes que poner de tu parte, no puedes estar cabreado con el mundo todo el día.
-No estoy cabreado con el mundo.
-¿Ah no? ¿Y con quién lo estás?-dijo mirándome fijamente.
-¡Conmigo mismo! Y ahora dejame, por favor.-le supliqué.
-No hasta que me respondas. Dime, ¿estáis juntos, o no? ¡Tampoco es tan difícil!-dijo levantando las manos.
-¡Si! ¡Si! ¿vale? ¡Si! Estoy saliendo con ella, ¿contenta?-dije lleno de rabia. No soportaba la situación. Me odiaba a mí mismo por tener que decir eso a Anna.
-¡Pues sí! ¡Contenta! Eso era lo que quería Dani, que me contaras la verdad. Que sabes que me tienes para lo que quieras y que me alegro de que estéis juntos...
-No seas mentirosa, Anna.-dije sin mirarla.
-¿Por qué?-preguntó otra vez con miedo.
-Porque sabes que no te alegras de que esté con ella.
-Vale, pero me alegro de que hayas encontrado a alguien y que... seas feliz.-me dijo levantándose.
-Pues muy bien.-dije serio aún sin mirarla.
-¿Muy bien? ¿No tienes nada más que decirme?-dijo con cara de ofendida.
-Bueno, que... gracias por preocuparte por mi. Y que no te preocupes por lo de Cris, que no te voy a contar nada sobre ella. Sería demasiado embarazoso para los dos...-dije mirándola a los ojos.
-Sabes que me lo puedes contar todo. Siempre y cuando quieras.-dijo sinceramente. Seguidamente me levanté y la abracé fuertemente.
-Gracias...-le susurré al oído.
-De nada.-contestó enseguida. Se separó de mí y se fue otra vez de mi camerino. Me dejé caer en el sofá. Soplé y me froté la cara con mis manos... Pues sí, Cris y yo estábamos saliendo des de hacía una semana, la verdad es que se lo pedí yo. Lo necesitaba, necesitaba estar con alguien. Ella aceptó sin dudarlo ni un segundo, como era de esperar. Mi tiempo con ella era perfecto. Estábamos riéndonos, abrazándonos y besándonos... y sin darme cuenta la empezaba a querer. Todo era perfecto hasta que llegaba la hora de ir a trabajar y se volvía todo horrible. Pero eso sólo me pasaba a mí. Cris seguía tan feliz como antes. Yo era ver a Anna y sentirme mal. Incómodo. Como en esas veces que no sabes realmente qué haces en un sitio, o que te sientes fuera de lugar. Pues eso era lo que me pasaba a mí. Como si no perteneciera al grupo, ni al equipo, sólo tenía ganas de arrancar a correr y alejarme de todos. Solía encerrarme en mi camerino y escuchar música con el móvil, recibir alguna visita de Cristina y reírme con ella para olvidar un poco al resto. Pero al empezar el programa, y tener a Anna a dos metros de mí, otra vez la misma sensación volvía. Cristina no tenía ni idea de todo eso, ni idea de cómo me sentía. Ni siquiera me notaba raro. Y yo, me encontraba solo en esto. Y no tenía ni idea de cómo salir de esa horrible situación.

diumenge, 15 de gener de 2012

Capítulo 142: "Te echo de menos"

Me sentía mal, realmente mal. No sabía muy bien lo que había pasado esa noche, seguía un poco desorientado con toda esta nueva situación. Aún en el taxi, de camino a mi casa, iba intentando recordar. Me dolía muchísimo la cabeza. Y, de repente, me vino otra imagen: Cristina acariciándome el brazo, sentados en la cama y yo aún mareado. Y de pronto, sus labios posándose en los míos como quien no quiere la cosa, y yo respondiendo como un loco. -Ese no era yo.-me dije. Por una razón o por otra, necesitaba desahogarme y sentirme querido y deseado por alguien y ese alguien fue Cris...
Al llegar a casa me duché para despejarme de todo. Me cambié de ropa y comí algo aunque en ese momento no me entrara nada. Estuve el resto de la tarde encerrado en casa, viendo la tele, durmiendo y comiendo todo lo que me apeteciera.
Eran las siete y media cuando mi móvil empezó a sonar. Me lo saqué del bolsillo y lo miré: era Cris. Uff... le había dicho que la llamaría más tarde y ya había pasado mucho tiempo des de ese despertar tan amargo... pero no me atreví a contestar. Así que dejé el móvil en un lado del sofá y seguí mirando la tele. Me asusté al escuchar otra vez a mi móvil sonando... Era ella, de nuevo. Lo cogí y me lo miré unos segundos hasta que me decidí a contestar.
-¿Si?-dije.
Dani! ¿Por qué no me coges el teléfono? ¿Estás bien?-dijo una Cristina algo nerviosa y preocupada a la vez.
-Si, tranquila... es que me he dormido en el sofá.-contesté.
-Ah, vale... me habías asustado. Así que no estás con nadie... ¿Puedo venir un rato a hacerte compañía?-preguntó.
-Eh... ¿ahora?-me había pillado por sorpresa. No tenía ganas de verla, ni mucho menos de hablar de lo que había pasado esa noche...
-Claro.-dijo directa.
-Pues... no sé si es buena idea. Estoy un poco cansado y...-me cortó.
-Dani, estás solo en casa. Ayer lo pasaste realmente mal y sé que necesitas compañía. Estoy allí en 10 minutos ¿vale? y no acepto un no por respuesta.-dijo colgando sin dejarme tiempo a contestar. Dejé otra vez el teléfono en el sofá y soplé frotándome la cara con mis manos. -Genial... ¿qué hago ahora?-me susurré. Me puse nervioso otra vez, no sabía del todo lo que había pasado esa noche con Cris, sólo estaba seguro de que nos habíamos acostado. Como me había prometido, no tardó mucho en llegar. Tocó el timbre de abajo y la abrí después de haberme mirado al espejo de la entrada.
-¡Hola!-dijo sonriendo cuando entró por la puerta.
-Ei, ¿qué tal?-le dije sin mirar sus ojos.
-Mejor que tú seguro...-contestó cerrando la puerta. Me dio un beso en cada mejilla y me hizo sentar otra vez en el sofá. Ella se sentó a mi lado y bajó el volumen de la tele para poder hablar conmigo.
-¿Cómo estás?-dijo mirándome con cara de preocupación.
-Estoy bien Cris, no hacía falta que vinieras.-le dije.
-Ya, pero... después de lo que ha pasado esta noche... tenía ganas de verte. ¿Tú no?-preguntó seria.
-¿Eh? Ah, lo de esta noche... si, claro.-contesté intentando sacar una sonrisa.
-A mi me ha encantado. Hacía tanto tiempo que no estábamos así... me di cuenta de que te había echado mucho de menos... gracias por esta noche, Dani.-dijo posando su mano sobre la mía. Me di cuenta de que sus palabras eran reales al mirarla a los ojos. Le brillaban completamente y tenía dibujada esa sonrisa que hacía tanto tiempo que no veía.
-Me alegro. Pero... verás, yo no me acuerdo mucho de lo de esta noche.-le contesté con miedo a que se lo tomase mal.
-Es verdad, estabas muy borracho... pero no fue idea mía. Empezaste tú, Dani, te lo prometo... yo no te forcé a nada. No sería capaz.-dijo mientras se ponía nerviosa.
-Ya lo sé... no te preocupes por eso. Pasó porque tenía que pasar. Y la verdad es que también me gustó.-dije recordando uno de los momentos de anoche.
-Me alegro...-susurró sonriendo.-Dani, me encantas... sé que ya lo intentamos una vez pero... esta mañana, cuando te has ido de mi casa... Me he dado cuenta de que me encantó estar contigo. Y de que te echo de menos.
-Cris... yo... ahora... no estoy pasando por un buen momento ¿sabes?-le dije cogiéndole la mano.-no me arrepiento de lo de esta noche porque me hiciste sentir bien pero... no sé, lo veo un poco precipitado.
-Yo también. No te pido que empecemos a salir ya... es sólo que... te sigo queriendo y esta noche... me demostraste que tú también sientes algo por mí.-dijo algo avergonzada.
Me quedé en silencio, no supe qué decir. Cristina me daba pena pero no estaba enamorado de ella. Ni mucho menos... Seguía con Anna en mi corazón aunque mi mente intentara eliminarla. No sé cómo Cris interpretó mi silencio, pero, unos segundos después, sus labios rozaron los míos, dejándome un beso con el que percibí que, realmente, estaba enamorada de mí.

divendres, 6 de gener de 2012

Capítulo 141: Algo nuevo

Así fueron pasando los días, las semanas... y Anna y yo seguíamos distanciándonos cada día más. Me sentía incómodo durante los programas, no era yo. No era el Dani de siempre: sin nervios ni tonterías que me impidieran decir de las mías. Era distinto. Me notaba como cambiado y no sabía realmente el por qué de ese cambio. Uno de esos días llegué a casa cansado, sin ánimo de hacer nada. Me estiré en el sofá y encendí la tele para ver si hacían algo que me gustara, pero, nada. Pensé en mi comportamiento esos últimos días, en mi relación con Anna, que se enfriaba cada día más. Estaba triste, no me sentía bien conmigo mismo. Necesitaba algo nuevo, que me quitara esa sensación. Cada día era más consciente de que Anna y Miki no romperían nunca, y que yo me tendría que empezar a espabilar para no quedarme encerrado en el pasado. A ella la veía feliz, con ganas de trabajar o, al menos, lo parecía. Siempre tenía una sonrisa en su boca para darme, cosa que me hacía sentir aún peor.
Esa misma noche salí con Juanpe y sus amigos. Me fui a un pub y luego a una discoteca para desconectar todos del trabajo y pasar un buen rato. Ya empezamos a beber en el pub y luego en la disco pedimos otra copa más. Me di cuenta de que estaba bebiendo más de la cuenta pero no era capaz de parar. La música seguía sonando, mis amigos seguían ahí y yo, me encontraba perdido. Nos sentamos un momento en la barra para acabar de beber nuestra segunda ronda de copas. Ya había bebido demasiado. Ellos se fueron a bailar pero yo me quedé allí, sentado. No tenía nada que hacer así que pedí otra copa. El camarero no tardó mucho en servírmela y la cogí. Estaba fría. Bebí un pequeño sorbo y entonces, noté una mano posándose sobre mi hombro.
-Hombre, ¡mira quién está aquí!-su voz era alegre, viva y natural. Muy distinta a la mía en esos momentos. La reconocí enseguida, sabía que era ella, quién iba a ser sino. Me giré y le medio sonreí. Sus ojos se fijaron en los míos.
-Dani, ¿estás bien?-preguntó preocupada al ver que no le decía nada.
-Si. Hola Cris.-dije dándole dos besos. Me respondió y se sentó a mi lado.
-¿Qué haces aquí? ¿Has venido solo?-preguntó alegremente.
-No, con Juanpe y sus amigos pero creo que les he perdido...
-Ah... ¿te encuentras bien?-dijo mirándome otra vez preocupada. La miré unos segundos en silencio hasta que ya no pude más y estallé.
-Bfff... ¡Cris!-dije tirándome sobre ella. Me abrazó y empecé a llorar y llorar como un niño pequeño. No podía parar. Ni yo mismo me oía los sollozos por el volumen de la música pero si notaba mis lágrimas cayendo y cayendo cada vez más rápidamente por mis mejillas. Cristina se había quedado paralizada, sin saber cómo reaccionar. Tenía sus manos en mi espalda y yo mi cara en su hombro. La estaba empapando de lágrimas y me separé al darme cuenta.
-Pero, pero... ¿Se puede saber qué te pasa?-preguntó cogiéndome la cara con las manos para que la mirara a los ojos. Continué llorando, mis lágrimas seguían haciendo camino por mi cara y vi que ella sacó un pañuelo de su bolso y me lo dio rápidamente. Lo cogí y me limpié como pude, porque me sentía muy mareado. Me cogió del brazo y me llevó fuera del local.
-Vámonos de aquí.-me dijo seria. Una vez fuera, me fui a una esquina de la calle y enseguida vomité un poco del alcohol que me había bebido esa noche. Cris me gritó y fui hacia ella otra vez. Me invitó a que entrara en su coche y así lo hice. Me senté en el asiento delantero al lado de ella y arrancó el vehículo. Recuerdo que bajé la ventana para que el aire fresco se posara en mi cara pero aún así, el mareo no conseguía marchar.

Un ruido me despertó de repente. Vi que acababa de caer una de mis converse al suelo. La ventana estaba de caras a mí y me daba toda la luz, cosa que me impedía poder abrir bien los ojos. Miré un poco a mi alrededor. No estaba en casa. El olor de la sábanas era un tanto familiar, había dormido en ellas otras veces... me destapé un poco y en ese momento me di cuenta de que estaba completamente desnudo. Fruncí el ceño y caí. Giré la cabeza hacia el lado derecho. Si. Lo que me imaginaba había pasado. Cristina estaba al otro lado de la cama, desnuda también, aún durmiendo. Mi corazón empezó a latir muy rápidamente, me puse muy nervioso, me notaba la cara ardiendo. Me senté en la cama tapándome con las sábanas.
-Buenos días...-oí. Apreté los ojos como cuando uno se quiere despertar de una pesadilla y la miré.
-Ho.ola...-conseguí musitar.
-¿Cómo te encuentras?-me dijo. Vi mis calzoncillos tirados en el suelo y me agaché a cogerlos para ponérmelos.
-C.cris, yo...-dije.-me voy.
Me puse la camiseta y acabé de vestirme lo más rápido posible. Mi corazón seguía latiendo rápidamente mientras buscaba el otro zapato. Lo encontré y me lo puse sin arbrochármelo. Cogí mi móvil y me dirigí a la puerta de la entrada.
-Un momento.-oí al abrir la puerta.-¿te vas a ir así?
-¿Eh?-dije sin mirarla.-Bueno, luego te llamo...
Cerré la puerta y bajé las escaleras tan rápido que casi me mato. Salí y cogí un taxi para que me llevara a casa. -Dios...-dije llevándome las manos a la cara. -No puede ser...-pensé. Miré por la ventana y de repente, me vino la imagen. Cris y yo, anoche, en la cama... lo veía todo un poco borroso, no me acordaba mucho, cosa que me sacaba de quicio... nunca antes me había pasado algo igual.

dimarts, 3 de gener de 2012

Capítulo 140: Amigos

La reunión se me hizo corta, no duró mucho y la verdad es que tampoco presté mucha atención. Notaba como Cristina me miraba fijamente durante todo el rato pero yo hacía lo imposible por no mirarla, no quería tener que sacarle una sonrisa delante de Anna... -¿Pero qué estoy diciendo?-pensé después de un rato. -Anna y yo ya no somos nada así que puedo hacer lo que quiera...- así que miré a Cris y le sonreí consiguiendo otra sonrisa aún más grande por su parte. Su sonrisa me dio fuerzas para seguir con la reunión, aunque seguía nervioso como antes. No tanto, pero nervioso. Mi corazón seguía latiendo rápidamente. Realmente, no sabía muy bien por qué estaba nervioso pero no podía tranquilizarme. Terminó antes de lo previsto y me fui a desayunar en un bar. Antes me quise despedir de Anna pero cuando la busqué ya era demasiado tarde, se había ido. ¿A Mollet? Me pregunté. Qué más da... ya no me tendría que importar eso. Así que desayuné con Flo ya que me quiso acompañar y éste invitó también a Cristina para que así se integrara más en el equipo. Estuvimos hablando de lo que habíamos hecho ese verano y más tarde me fui a casa otra vez.
Los días pasaban y cada vez se acercaba más el día del estreno. Recuerdo que estuvimos bastante nerviosos durante la mañana de ese 8 de agosto pero todo salió a pedir de boca. Nos abrazamos los tres en el principio del programa y me lo pasé verdaderamente bien. Era todo nuevo, todo un poco extraño aún porque no nos habíamos acostumbrado al nuevo plató y a las nuevas cabeceras.
Al terminar el programa, le dije a Anna que necesitaba hablar con ella. Al principio me miró extrañada pero luego nos fuimos los dos a su camerino para quedarnos a solas. Cerró la puerta y me pidió que me sentara en su sofá.
-No, tranquila, sólo será un momento.-le dije quedándome de pie en frente suya.
-Ah, vale... Dime, de qué quieres hablar.-dijo mirándome impacientemente mientras se acercaba un poco más a mí.
-Pues... de nosotros. Anna, yo sólo espero que lo que ha pasado entre nosotros este verano no se vea reflejado en ningún momento durante el programa... no quiero estar incómodo contigo.-le dije sinceramente.
-Yo tampoco y, ten por seguro que eso no pasará.-me contestó.
-Vale, me alegro.-dije sonriéndole. Me respondió con otra sonrisa suya, una de esas que me solían volver loco... y comprobé que aún seguían causándome la misma sensación.
-Y yo. Así que... amigos, ¿no?-me dijo aún sonriendo y a la vez, encogiéndose de hombros.
-Claro, amigos.-dije sonriendo otra vez. Abrió los brazos para abrazarme y yo hice lo mismo. Nos abrazamos pegándonos el uno al otro. Pero mi sonrisa se borró rápidamente cuando Anna ya no me podía ver la cara. Apoyé mi barbilla sobre su hombro y bajé mi mirada al suelo. ¿Amigos? Con todo lo que hemos vivido... Se me hacía tan raro... Ella me dio un beso en la mejilla y se separó para sonreírme otra vez.
-Bueno... yo ya me voy.-le contesté.
-Bien. Hasta mañana.-dijo.
-Adiós Anna.-dije abriendo la puerta de su camerino y saliendo por el pasillo. Salí de redacción y volví a casa en coche, pensando en la conversación que acababa de tener. Me sentía raro, muy raro... no asimilaba ni me acordaba de cómo era el ser amigo de Anna... lo veía tan lejano en ese momento... me hizo pensar en los principios de Tonterías Las Justas, dónde nos empezamos a coger confianza y todo el día nos estábamos riendo juntos. Nos atraíamos mutuamente, pero ninguno era capaz de dar el paso. Y ahora, después de todo lo ocurrido, ¿tenía que volver otra vez al pasado? Pues sí, me veía obligado. Y no tenía ni idea de cómo iba a hacerlo. Lo único que tenía claro era que me iba a costar la vida...
Aparqué el coche al llegar a casa y subí a mi piso. Dejé las llaves encima la mesa y me dejé caer sobre el sofá, encendiendo la tele y cogiendo mi portátil. Encendí el ordenador e inconscientemente, me fui directo a ver vídeos del principio de Tonterías. Vi esa complicidad y química que Anna y yo teníamos. Vi que con sólo una mirada nos reíamos el uno con el otro. Vi que ambos nos empezábamos a gustar. Vi que ambos éramos mucho más inocentes e inexpertos... y me dio nostalgia. Por un momento, quise volver a ese pasado. A esa época, dónde las cosas iban perfectamente. Dónde todo estaba bien, dónde aún nos estábamos conociendo y yo disfrutaba con cada programa porque ella estaba allí. Dónde sólo tenía ganas de que fuera el día siguiente para verla y tontear con ella lo que más pudiera...
-¿Pero qué coño estoy haciendo?-me dije de golpe. Cerré la tapa del ordenador y lo dejé a un lado del sofá para ponerme las manos en la cara. -Soy imbécil... no puedo encerrarme en el pasado... No quiero echar de menos todos esos momentos... quiero volver a empezar, como si nada hubiera ocurrido...-pensé. Pero eso era ya imposible. Era imposible deshacer lo que ya estaba hecho. No había manera de deshacerlo y sabía perfectamente que eso no iba a ocurrir, por más que lo deseara.

diumenge, 1 de gener de 2012

Capítulo 139: Pequeñas sonrisas

El lunes por la noche me fui a dormir contento pero con las ideas claras. Había dos cosas de las que estaba absolutamente seguro: la primera, quería olvidarme completamente de mis sentimientos por Anna y, la segunda, no tenía ni idea de cómo iba a hacerlo. Pero estaba seguro de mi mismo, tanto como hacía tiempo que no estaba. Me sorprendí a mi mismo y me sentí orgulloso de haber cortado con ella. -A mí nadie me utiliza ni puedo ser segundo plato de nadie.-pensé. Y así, con las últimas reflexiones del día, logré dormirme con la seguridad y la confianza que hacía meses que no encontraba en mí mismo.

Mi despertador sonó a las 9:00. Hacía tiempo que no me levantaba tan temprano y en un principio me costó pero los nervios de verlos a todos me ayudaron a estar más despierto. Me vestí con mi camiseta de Converse roja y unos tejanos y desayuné en la cocina. Más tarde me eché colonia y por último me calcé y salí de casa. Una vez sentado en el coche, arranqué rápidamente y me fui directo a redacción. El mismo camino de siempre. Se me hizo extraño, hacía un mes que no pasaba por allí pero era como si nada hubiera pasado, como si todo volviera a la normalidad otra vez. O casi todo.
Aparqué y salí del coche decidido a saludar a cualquier persona que me encontrase por el camino. Entré y vi a Mónica y a María sacando un café de la máquina. Se giraron al oírme y me acerqué para saludarlas con dos besos a cada una. Fui de camino a mi camerino y me encontré con Flo y Cris hablando por el pasillo.
Martínez! ¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal, tío?-dijo Flo abriendo sus brazos para recibirme con un abrazo. Le abracé fuertemente y me separé para responderle.
-Qué pasa Floren, muy bien ¿y tu?-dije dándole una palmada en el hombro.
-Pues bien aquí con Cris hablando un poco.-respondió. Giré mi mirada hacia ella y saqué una pequeña sonrisa. Ella me miró sonriendo. Llevaba el pelo alisado y se había maquillado como siempre. Otra vez pensé en lo distinta que era a Anna...
-Hola Cris, ¿qué tal?-dije al acercarme para darle dos besos.
-Bien Dani, gracias.-contestó con otra de sus sonrisas.
-Bueno, voy a visitar mi camerino que me temo que está un poco abandonado, ¿no?...-dije sonriendo a los dos y entré en mi camerino. -El mismo olor de siempre.-pensé al entrar. Dejé mis llaves y me senté un rato en el sofá bostezando aún del sueño que tenía. Enseguida se me vino Anna en la cabeza. Suponí que estaría al llegar, siempre suele ser la última...
Bebí un poco de agua y poco después María llamó a mi puerta para pedirme que fuera a la sala de reuniones, dónde ya estaba todo el mundo.
-¿Ya están todos?-le pregunté nervioso.
-Si... eso creo. Venga, vamos.-me dijo haciendo un gesto con la mano. Me levanté despacio, dejando mi botella de agua sobre la mesa y salí del camerino. Miré hacia la derecha y vi que los guionistas estaban entrando en la sala, ni rastro de Anna. Entonces miré a la izquierda y vi a varias personas caminando también hacia la sala. -Anna tiene que estar entre ellas.-pensé. Y de pronto, la vi. Nuestras miradas se cruzaron entre la gente, y saqué una tímida sonrisa al instante. La encontraba realmente guapa, su piel estaba más morena por el sol y se había puesto una camiseta de tirantes negra y sus shorts tejanos con unas sandalias marrones. Llevaba el pelo suelto y ondulado. Iba sin maquillar. Me devolvió la sonrisa después de pocos segundos y se acercó a mí.
-Hola.-me dijo con una sonrisa de oreja a oreja al estar lo suficientemente cerca de mí.
-Hola Anna.-le contesté también sonriendo. Y en ese momento, ambos abrimos poco a poco nuestros brazos y nos acercamos el uno al otro para acabar dándonos un cariñoso abrazo. La sentí otra vez cerca de mí, su tripa pegada a la mía, su olor me recordó a tantas cosas, tantos momentos... Noté como ella también me olía el cuello y me daba un suave beso que casi no consigo notar. Estuvimos varios segundos parados, abrazados aún hasta que la gente empezó a mirarnos. Le di dos besos en la mejilla izquierda y ella me respondió con otro en mi mejilla derecha. Nos separamos y la miré a los ojos una vez más. -Qué ojos tan preciosos...-pensé. Me sonrió otra vez y se fue para saludar a Flo con otro fuerte abrazo. Los miré aún paralizado y otra pequeña sonrisa salió de mi boca. Noté como el corazón aún me latía rápidamente y continué andando hasta llegar a la sala de reuniones y saludar a Raúl y el resto del equipo.
Poco después entraron Anna y Flo y se sentaron el uno al lado del otro. Nosotros también nos sentamos y unos segundos después Miki y Flo empezaron a hablar.