divendres, 30 de setembre de 2011

Capítulo 112: Son tus caricias...

-Te creo.-me dijo Anna mirándome a los ojos.
-Más te vale...-dije sonriéndole. Me devolvió la sonrisa y se levantó acercándose más a mi. Inclinó un poco la cabeza hacia un lado mirándome los labios. Rompí el espacio que quedaba entre nosotros y la besé rodeándola por la cintura con mis brazos. Después de tanta sinceridad, los dos nos merecíamos ese beso y lo disfrutamos como si fuera el primero. Entrelacé mi lengua con la suya y ella me respondió al seguir besándola. Al separarnos, me dio un pico y volvió a sonreírme.
-Me encanta como besas...-me susurró.
-Tu me superas...-le dije acariciando suavemente sus labios con la yema de mis dedos.
-¡No!-gritó como una niña pequeña.
-¡Si!-dije imitando su tono de voz.
-Jaja ¡que no!-repitió.
-¡Que si! ¡y ya basta de hacernos los niños!-dije sonriendo.
-¡Pero a mi me gushta!...-dijo. Me encanta cuando dice esas tonterías... Siempre me hace reír.
-¿Te guzta?-dije imitándola. La volví a coger y la empujé hacia mí, con mis manos en sus lumbares.
-Si.. jejeje-sonrió y me dio otro pico.
-Mmm... quiero más...-dije lamiéndome los labios. Me sonrió y ahora si, fue ella quien me besó. En sus besos ya sólo había sinceridad, como siempre. Anna es muy "tontaca" pero en estas cosas, siempre actúa con seriedad. Y eso es una de las cosas que más me gustan de ella. Me acarició la mejilla mientras seguía besándome y yo respondiendo. Aún con nuestros labios pegados, me empujó para salir de la cocina pero, mucho a mi pesar, la tuve que parar. Separé mis labios de los suyos para que me dejara hablar pero mis manos seguían cogiéndola.
-Ah, ah, ah... antes tenemos que comer cariño.-le dije al separarme.
-Ufff...-dijo apoyando su frente a la mía, con ganas de más.
-Annita...
-Está bien, tienes razón...-dijo poniendo morritos y entonces le di otro pico.
-Siéntate, ya lo hago yo.
-Gracias guapo.-Anna se sentó con la cabeza apoyada en su puño y con la otra mano sobre su muslo. No paró de mirarme mientras cocinaba. Comimos los dos juntos, el uno al lado del otro, sin parar de reírnos, como siempre. Pasó rápido el tiempo, con ella todo pasa rápido, así que lo recogimos todo y nos levantamos.
-Bff estoy llena...-dijo abrazándome por detrás mientras dejaba mi plato en el fregadero.
-Y yo...-dije. Sentía como me acariciaba la tripa y puse mis manos encima de las suyas. Sentí como sus labios se deslizaban por la parte lateral de mi cuello y se me puso la piel de gallina. Suspiró alegremente y pegó los labios en mi nuca.
-Eres tan sensible...-me susurró. Me puso nervioso con esa frase. Tiene razón, pensé. Y de alguna manera me avergonzaba de que se hubiera dado cuenta así que no respondí.-Es algo que me encanta...
Seguía sin hablar.. Quería disfrutar de sus caricias en silencio, sin ninguna palabra que lo estropeara. Puso sus manos por dentro de mi camiseta y ahora si, me acarició lentamente todo el torso mientras su respiración permanecía en mi nuca. Me giré de caras a ella y me sonrió mirándome a los ojos. Me acerqué a su boca y la besé cariñosamente.
-Son tus caricias...-le susurré después de besarla. Volvió a sonreír y me devolvió el beso.
-Shh no hables...-me susurró ella. Había pensado lo mismo que yo. Seguidamente, me cogió de la mano y salimos de la cocina para irnos a la habitación. Colocó sus manos en mis hombros y me empujó hasta que me quedé sentado en una esquina de la cama. Cuidadosamente, me subió la camiseta hasta lograr quitármela. Fue el contacto de sus dedos con mi piel lo que me hizo temblar por completo. Se sentó sobre mi regazo y me abrazó acariciándome la espalda desnuda. Me dejé llevar apoyando la cabeza sobre su hombro. Parecía que Anna quería que esa vez fuera muy especial y la verdad es que la ocasión lo merecía.

dijous, 29 de setembre de 2011

Capítulo 111: Sinceridad

Fui andando hacia donde ella había ido. En teoría, Anna tendría que venir conmigo ya que habíamos venido los dos en mi coche... Estaba detrás de ella. Estábamos en la salida. Había toda la gente del equipo hablando y nadie nos estaba mirando. Coloqué mi mano en el lado izquierdo de sus caderas.
-Anna, ¿vienes conmigo?-le susurré al oído. Se asustó al notar mi mano en su piel. Estaba de espaldas a mi y todavía no me había visto.
-Sí.-susurró sin mirarme.
-Te espero en el coche.-le volví a susurrar. Esta vez no me respondió pero lo tomé como un si. Entonces me despedí de todos, no mucho, ya que el día siguiente teníamos que volver a vernos y me fui hacia el coche. Me senté y la esperé escuchando la radio. De pronto, me acordé. Cogí el móvil otra vez y fui a los mensajes. Volví a leer el mensaje de Cristina: "Dani! Supongo que ya te has enterado de quien es la nueva reportera, no? Jaja mañana nos vemos! Un beso." Hace tiempo que no hablo con ella, pero, por lo que veo, sigue igual de simpática que siempre, pensé. No sabía si contestarle o no. Me limité a enviarle un "Claro! Hasta mañana." pero cuando lo estaba escribiendo oí a alguien que abría la puerta y entraba en el coche. Por su olor, ya la reconocía.
-Hola.-me dijo Anna mirándome las manos. Borré el mensaje enseguida y guardé el móvil en el bolsillo.
-Hola.-le respondí.
-¿Qué pasa? ¿Qué hacías con el móvil?-me preguntó sonriendo.
-Pues... durante la reunión Cris me ha mandado un mensaje.-no le iba a mentir, no iba a complicar más el asunto.
-Ah...-dijo.-¿por qué?
-Nada, me preguntaba si ya sabía que sería ella la nueva reportera.-le respondí.
-Ah claro. Jeje. ¿Vamos?-dijo disimulando su incomodidad.
-Vamos cuqui.-dije y arranqué el coche para volver a casa.
A la mitad del camino, Anna apagó la radio de golpe. Yo hice como si nada y continué mirando al volante.
-Mira Dani,-dijo seria. Me puse tenso.-no te voy a negar que lo de Cris no me incomode, claro que me molesta. Si no me incomodara, significaría que no te quiero, pero de ahí a estar celosa, te prometo que no... Pero tampoco la conozco así que no puedo decir nada. Mañana la veré por primera vez y la conoceré ya está, tampoco hay que hacer un drama del asunto.
Veía que tenía ganas de soltarlo, y me gustó. Se había sincerado conmigo. Se expresó muy bien con las manos para dejármelo todo claro. Al oírla sonreí y le toqué el muslo con la mano.
-Me alegra que me lo digas. No pensaba que estuvieras celosa, sólo estaba preocupado por si te había molestado el hecho de no habértelo dicho antes...-le dije.
-Dani, no tenías motivos para decírmelo. Bueno si... vale, si que es verdad que ha salido contigo pero eso fue hace mucho tiempo, ¿no? Además, ahora estás conmigo.
-Bueno... estar estar...
-Vale, ya sé que antes tengo que cortar con Miki pero sabes que te quiero a ti.-dijo seria. No pude evitar sonreír.
-Si, lo sé.-dije mientras aparcaba. Anna cogió el bolso y salimos del coche. Subimos en el ascensor en silencio hasta llegar al piso. Entramos en la cocina y Anna se sentó mientras yo preparaba la comida. Ya que ella se acababa de sincerar conmigo, yo también quería a hacerlo, así que lo hice.
-Anna, yo también tengo que decirte algo. Ayer, cuando te estaba esperando en el aeropuerto, vi a Lara. No te lo dije porque estabas llorando y luego ya no me acordé porque estaba mucho más preocupado por ti...
-¿Ah si?-dijo apoyando sus codos en la mesa.
-Si... bueno la vi con su nuevo novio, ya sabes.-le dije.
-Ah... ¿y... volviste a sentir algo?-preguntó mirándome fijamente. No me lo podía creer...
-¡¿Qué?! ¡Anna, no digas tonterías!!-dije parándome a mirarla.
-No sé, como lo has dicho tan seriamente...-dijo bajándome la mirada.
-Sabes de sobras que estoy enamorado de ti. No sentí nada al verla. Te lo prometo.-dije acercándome a ella

diumenge, 25 de setembre de 2011

Capítulo 110: Una tontería...

Aún seguía mirándola cuando oí a Flo decir: "¿lo habéis entendido?" entonces me giré hacia él. Me puse algo nervioso. Mierda, al pensar en Anna, no he escuchado nada de lo que estaba diciendo... Esto me pasa por ir de enamorado por la vida... Espero que no me pregunte nada a mi.
-Y tu Dani, ¿qué nombre prefieres?-me preguntó. Genial... ¿por qué habré pensado eso? Soy idiota... ¿Y ahora qué digo?
-Mmm... pues... el mismo que Anna.-dije volviendo mi mirada hacia ella otra vez. Me miró a los ojos y me sonrió. Yo hice lo mismo.
-Vale, pues entonces nos quedamos con "Otra Movida".-dijo. Genial, pensé. Me gusta ese nombre. Ya lo habíamos pensado antes de que acabara Tonterías pero también teníamos otros en mente.
-Seguimos.-dijo Flo girando el papel que tenía delante.-Bien chicos, en este nuevo proyecto habrá dos nuevas incorporaciones, ya que Romina nos ha dejado. Hemos decidido fichar a una nueva reportera y a otro chico...
¿A otro chico? Flo me habló de que ficharíamos a una reportera pero no sabía que también estuviesen pensando en otro chico... Miré a Anna y vi que estaba tan sorprendida como yo.
-Bueno, ¿queréis que os diga los nombres o preferís verlos mañana en primera persona? Hahaha.-nos preguntó Flo.
-¡No no, dinos los nombres!!-contestaron todos sonriendo. Yo estuve de acuerdo. En ese momento, me acababa de llegar un mensaje.
-Bien, pues la reportera es...-cogí el móvil del bolsillo.-Cristina Pedroche.-al escucharlo, me giré rápidamente hacia Flo. Si, lo había oído bien. Ya no me acordaba: Flo me pidió el móvil de Cristina la última semana de Tonterías... No pensé más en ello. Me incomodé de pronto. Notaba que todas las miradas iban hacia mi y me limité a mirar el móvil por debajo de la mesa. Nuevo mensaje de "Cristina Pedroche". ¿Qué? Mira por dónde, hablando del rey de Roma... hacía tiempo que mis ojos no leían esto. Me dejé de enviar SMS con Cris el día en que rompimos pero seguíamos hablando por twitter y cara a cara. Lo abrí: "Dani! Supongo que ya te has enterado de quien es la nueva reportera, no? Jaja mañana nos vemos! Un beso." ponía. Lo cerré rápidamente, no quería que los que estaban a mi lado lo leyeran. Me volví a colocar el móvil en el bolsillo. En ese instante, subí mi mirada hacia Anna. Tenía cara de circunstancias. Creo que le había chocado un poco oír el nombre de Cris de repente. Al mirarla, me bajó la mirada. Disimuló y sonrió a Flo. Sabía que ella también estaba incómoda porque Cris y yo habíamos mantenido una relación pero, al fin y al cabo, ya hacía mucho tiempo de eso. No tenía de qué preocuparse. La continué observando. Cruzó los brazos sobre la mesa y me miró con una sonrisa fingida.
-Y el nuevo chico será... Raúl Gómez.-dijo Flo.-no te pongas celosete eh Dani...
-Jajajaja-todos se rieron, incluido yo, para seguirle la broma.
-Tranquilo, no tienes de qué preocuparte.-dije sonriendo.
Flo continuó hablando, nos habló sobre el papel que tendría cada uno en el nuevo programa, sobre el nuevo plató, etc. Me gustó mucho todo en general. A todos nos dieron ganas de empezar ya el nuevo programa aunque nos merecíamos ese mes de vacaciones!
-Y, bueno... supongo que esto es todo. ¡Ah! Se me olvidaba. Como os he dicho, mañana tendréis que volver todos aquí a la misma hora. También vendrán las nuevas incorporaciones para hablar de todo. No os preocupéis, será más corto que hoy... Perdonad todo este rollo... Hasta mañana chicos.-dijo mientras todos nos levantamos. Salimos todos de la sala hablando y comentando nuevas ideas que iban surgiendo. Anna estaba hablando con María. Fui hacia ella pasando mi mano por su espalda. Me puse a su lado y la miré. Automáticamente, María se fue a hablar con una maquilladora.
-Anna...-me miró.-siento lo de Cris... Flo me lo comentó hace ya tiempo pero no me acordé de decírtelo y ahora...
-Tranquilo, no pasa nada! No tenías por qué decírmelo, de verdad.-contestó negando con la cabeza.
-Ya.. pero como ha salido conmigo, pensé que...-me cortó.
-¿Qué? Jaja Dani, si crees que estoy celosa o algo, ya te puedes quitar la idea de la cabeza...-dijo acariciándose el brazo derecho.
-Anna, no pienso que estés celosa, sólo venía a disculparme por...
-Mira, déjalo Dani. Es una tontería...-dijo andando hacia la salida.
No sé por qué, pero no veía sinceridad en las palabras de Anna. Sabía que no estaba celosa de Cris, pero no me creía que no le molestaba ni lo más mínimo su nueva incorporación en el programa. Al fin y al cabo, Anna no la conocía y no la podía juzgar como persona pero sabía que muy en el fondo, le fastidiaba.

divendres, 23 de setembre de 2011

Capítulo 109: No puede ser más perfecta

Sentía el cuerpo de Anna muy pegado al mío. Seguíamos en el pasillo. Le estaba besando el cuello y entonces la empujé suavemente contra la pared. Me miró mordiéndose el labio inferior y la volví a besar, dándome cuenta de lo mucho que lo estaba deseando. Ella me respondió al beso y seguimos besándonos con fuerza mientras andábamos hasta mi habitación. Al notar el final de la cama rozando mis gemelos Anna me empujó y caí sobre la cama. Ahora sus ojos estaban llenos de deseo y placer. Me encantaba verla de esta manera. Tan descontrolada, sin pensarse dos veces cada beso que me daba. Se dejó caer sobre mi y continuó. Me quitó la camisa y, seguidamente, los pantalones. La ayudé a quitarse su ropa mientras me miraba con una sonrisa pícara.
-M.me encant.tas...-dijo volviéndome a besar efusivamente. Me volvió a empujar y dejé caer otra vez mi espalda sobre la cama. Me miró seriamente y se acercó a mi para acariciar todas las partes de mi torso con sus labios. Me hizo sonreír de placer y entonces acabamos quitándonos el resto de la ropa. La cogí fuertemente de la cintura para girarla y colocarme ahora encima de ella. Sonrió al hacerlo y pegué mi cuerpo desnudo al suyo.
-¿A q.qué esperas?-me dijo con la respiración entrecortada. Le acaricié la mejilla y sonreí al observar su carita de deseo.
-Quería volver a ver el deseo que te provoco, para asegurarme del todo...-le susurré.
-¿No es esto ya s.suficiente?-me preguntó pegándome más a ella. Sintiendo todas las fibras de su cuerpo mientras acariciaba mi contorno. En ese momento me separé y empezamos a hacer el amor. Anna cerró lentamente los ojos y justo entonces empecé a oírla. En su voz me mostraba todo su placer y me encantó verla así otra vez. Suspiraba al mirarme con deseo y yo tampoco lo pude evitar al ver la suya. Y así, entre suspiros y el ambiente cargado de placer, pasamos la noche haciendo el amor.

Cuando acabamos, nos dejamos caer a ambos lados de la cama. Le acaricié el brazo mientras observaba el brillo de sus ojos. Me sonrió y los cerró. Yo hice lo mismo y, sin darme cuenta, con la mano aún encima de ella, me dormí durante el resto de la noche.

Nos despertamos a las once. Esa mañana teníamos que ir al programa. Hacía días que no pisábamos el plató. Me levanté primero y fui al baño. Al volver, Anna aún seguía durmiendo. Me estiré a su lado y, apoyando mi barbilla sobre su hombro desnudo, empecé a acariciarle el brazo para que se despertase. Le di un tierno beso en la mejilla y abrió los ojos. Vi que sacaba una pequeña sonrisa y me miraba.
-Buenos días guapa.-le dije.
-Guapo tú.-me contestó acariciándome la cara. Entonces nos levantamos para vestirnos.
-Dice Flo que tenemos que estar allí a las doce. Me acaba de enviar un mensaje para recordármelo...-le dije.
-¿Ah si? Entonces, ya podemos darnos prisa, ¡que no me dará tiempo a desayunar!!-dijo andando hacia la cocina.
-Jajaja, así que es eso lo que te preocupa, ¿no?-dije yendo detrás suyo. Anna y yo nos hicimos el desayuno rápidamente.
Al acabar, fuimos en coche hacia el plató juntos. Después de la noche que habíamos pasado, a esas alturas, no nos importaba lo que podrían sospechar. Estaban todos, menos Romina. Nos saludamos con Flo y el resto del equipo y nos sentamos alrededor de una mesa, a lo que llamamos: la sala de reuniones. Anna se sentó enfrente mía. Nuestro director empezó a hablar, orientándonos un poco hacia el nuevo proyecto y seguidamente, habló Flo. Tenía a mi Annita delante, así que no podía parar de mirarla. Sonreí al pensar en Anna en la cama, dónde todas sus inhibiciones parecían simplemente desaparecer. Observé su dulce cara, pensando en lo que se asombrarían el resto de personas en la sala, si supieran hasta qué punto estaba dispuesta a probar nuevas cosas y a la cantidad de energía que ponía en nuestras relaciones. La verdad es que no puede ser más perfecta, me dije a mi mismo.

dimarts, 20 de setembre de 2011

Capítulo 108: Te quiero tanto...

Anna seguía llorando. Yo ya me había levantado para ir al baño. Estaba dentro, aún pensando. Me senté sobre la tapa del váter de caras al espejo. ¿Y ahora qué? me pregunté a mi mismo. No sé qué es lo que tengo que hacer, no sé ni lo que quiero. En otras ocasiones, lo tuve más fácil: después de que ella me pidiera perdón la perdoné, pero ahora... no es ella la que me tiene que pedir perdón. Ni yo. No hay nada que perdonar. En ese momento, me quedé mirándome y de pronto escuché a Anna, aún llorando en el salón. No puede ser.. no puedo dejarla llorar de esa manera. Abrí la puerta muy rápidamente, salí corriendo del baño hasta llegar al salón. Anna aún seguía sentada en el sofá, con las manos en la cara.
-Anna...-dije corriendo hacia ella. La abracé fuertemente, fue como un instinto, no pude evitarlo.-no llores más.
Se sorprendió al abrazarla y me abrazó ella aún más fuerte, como si lo necesitara de verdad. Me apretujó contra ella mientras me empapaba el hombro de lágrimas. Pero entonces me daba igual. Solo quería que Anna parase de llorar, que se tranquilizase y así lo hizo. Estuvimos un buen rato en la misma posición. Le acariciaba lentamente la espalda para que su respiración no fuera tan rápida.
-Annita...-le susurré.-no pasa nada.
Suspiró varias veces y luego se apartó un poco de mi, aún abrazándome pero más suavemente. Giró un poco su cabeza hasta alcanzar mi hombro con sus labios y darme un beso que me hizo estremecer.
-Gracias.-me susurró después del beso.
-¿Por qué?
-Por ser capaz de decirme que no pasa nada, aunque pienses todo lo contrario, sólo para que yo esté bien. Te quiero tanto, Daniel...-me susurró esta vez ella. Sonreí al escuchar sus palabras. Tenía razón.
-No me digas eso...-susurré.
-¿Por?
-Que ahora voy a llorar yo... y pareceremos dos fuentes...-dije.
-Jajajaja.-se rió y me volvió a abrazar cogiéndome por el cuello y apoyando su nariz en la mía. Los dos nos sonreímos y la miré a los ojos. ¿Cómo puedo quererte tanto? pensé observándola.
-¿Me das un beso?-me susurró aún con la sonrisa en la boca.
-¿Crees que te lo mereces?-le contesté con el mismo tono de voz.
-No.-dijo seria bajándome la mirada. Entonces sonreí y junté mis labios con los suyos. Me separé un poco y la besé lentamente. Tardó un poco en reaccionar pero al hacerlo, me devolvió el beso y nos besamos durante mucho más rato. Los dos necesitábamos volvernos a sentir de esa manera, volver a encontrar nuestros labios y saborearlos como nosotros sabemos. Seguíamos besándonos y no pude evitar sonreír dentro del beso. Anna lo notó y también sonrió. De pronto, noté su mano acariciándome la cara suavemente y se la agarré. Sin darnos cuenta, poco a poco nos habíamos desplazado hasta el pasillo. Estábamos medio a oscuras cuando nos separamos. Nuestras miradas volvieron a buscarse hasta encontrarse. Me encanta su mirada, me encantan estos ojos... no por su color, sino por lo que sienten, por lo que me transmiten... me dije a mi mismo. Tardé poco en volver a sentirla. Nos estábamos besando otra vez, sin parar de acariciarnos. Si ahora mismo me concedieran un deseo, sólo uno... lo rechazaría. Porque no me haría falta. En estos momentos, soy la persona más feliz del mundo.

dissabte, 17 de setembre de 2011

Capítulo 107: Lo peor que me podía pasar

-Vamos a tu piso, por favor.-me susurró en el abrazo con la voz entrecortada.
-Está bien.-le contesté. Entonces, con la radio encendida, arranqué el coche y nos fuimos hacia mi casa. Al llegar bajé yo primero para abrirle la puerta pero vi que ya había salido. Me miró con miedo y al cogerla de la mano me la acarició con la otra. Cerré el coche y subimos al piso en ascensor. Cuando estábamos dentro, hizo un par de suspiros sin mirarme. Me miré al espejo. En ese momento, me di cuenta de que yo también tenía miedo. Mi mirada lo decía todo. Estaba preocupado, no sabía por dónde me iba a salir Anna. Seguíamos cogidos de la mano hasta que llegamos y entramos al piso. Los dos nerviosos, nos miramos a los ojos. Yo le estaba pidiendo una explicación a todo eso y ella por fin se decidió a dármela. Nos sentamos en el sofá y nos giramos de cara al otro.
-Verás Dani... no sé cómo decírtelo, estoy nerviosa...-dijo Anna sin mirarme.
-Dispara. Sin más.-dije seco.
-Pues... bueno... como te habrás imaginado, tiene que ver con Miki.-dijo ahora mirándome a los ojos.
-Anna, ¿Qué pasa? ¿no te habrás acostado con él, no?-le pregunté poniéndome aún más serio.
Dani!! ¡No!!-me miró horrorizada. Me sorprendió su reacción. La verdad, no era la que me esperaba. Hasta ese momento creía que se habían acostado y por eso todo su llanto.
-¿Ah no?-volví a preguntarle.
-¡No! No me he acostado con él. Tengo la regla, ¿recuerdas...?-esto último lo dijo en un tono de voz más bajo.
-Es verdad, tienes razón.-dije. De los nervios ya ni me acordaba.
-Además, tampoco lo hubiera hecho Dani. Te lo prometí.-me dijo mirándome fijamente. Me tranquilicé. No mucho, como es obvio, porque tenía que contarme algo serio pero fue un gran alivio enterarme de que aún no se habían acostado.
-Entonces... ¿¡qué es!?-le pregunté intrigado.
-Mira Dani, no sé cómo te lo vas a tomar pero... Miki me ha invitado a pasar una semana en Croacia. Yo y él, solos.-su voz se había hecho cada vez más pequeña. Ahora le temblaba y me había vuelto a bajar la mirada. Lo que me acababa de decir fue como una patada en el estómago para mi.
-Tu y Miki, en Croacia... ¿Juntos?-fue lo primero que se me ocurrió responder.
-S.si...
-Pero Anna... eso significa que-me cortó.
-Lo sé, significa que pasaré una semana a solas con él. Mi novio. Y no quiero ir Dani...-dijo a punto de llorar.
-Entonces, ¿¡por qué no se lo dijiste!?-le pregunté enfadado.
-¡Porque aún es mi novio, Dani! No me vi capaz. No podía rechazar su oferta. Hubiera sido demasiado egoísta por mi parte. Y yo no soy así...-cada vez que mencionaba la palabra "novio" sin referirse a mi, sentía otra patada en el estómago. Se puso las manos a la cara y empezó a llorar.
-Anna no llores.-le dije.
-¿Y q.qué quieres que haga? Mi novio me acaba de invitar una semana con él en Croac.cia, y tengo a la persona de la que estoy enam.morada delante mio, sin saber qué decirme. Con una cara de dolido que n.no había visto en mi vida. Me siento f.fatal. Esto no me puede estar p.pasando a m.mi...-dijo llorando desesperadamente. La verdad es que Anna tenía razón. Me sentía muy dolido. No sabía qué decirle. No me esperaba esto. Pero al fin y al cabo, era su novio. Y yo no hubiera podido evitarlo. Mientras seguía pensando, oía los sollozos de Anna de fondo. Uff, esto es lo peor que me podía pasar ahora mismo...

divendres, 16 de setembre de 2011

Capítulo 106: ¿Qué pasa?

Por fin había llegado el martes. Ese día no me levanté muy temprano. Me duché tranquilamente y me vestí porque esa misma tarde tenía que ir al aeropuerto. No, no tenía otra actuación, es que iba a recoger a Anna! Qué ganas tenía de verla... No comí, me fui directamente al aeropuerto. No tenía hambre, sólo quería verla a ella. Al llegar, me compré algo y comí allí, sentado. Mientras comía, me fijé en que había un niño pequeño que no paraba de mirarme. Iba con sus padres y estaba de caras a mí. Me iba sonriendo, pero no me decía nada. Seguro que me ha reconocido, pensé. Parece mentira, pero a veces se me olvida todo esto del programa, de que salgo en la tele... pero es con estas miradas y sonrisas, cuando me doy cuenta de la realidad. Y tampoco me desagrada. Según qué miradas, claro...
Me acabé la cocacola y miré la hora en el móvil. Las 15:40. Según Anna, llegaría a las cuatro, más o menos. Me levanté de la silla y tiré la lata en la basura. Estaba andando hacia la puerta por dónde saldría Anna cuando me pareció oír una voz un tanto familiar... Me giré de golpe. Esta voz... estuve buscándola con la mirada pero no la encontraba. Hasta que allí, justo en la entrada de los lavabos, la vi sentada sobre su maleta. Estaba esperando a alguien. Iba mirando el reloj, parecía que tenía prisa. Se colocó un mechón de pelo por detrás de su oreja y giró su mirada hacia dónde yo me encontraba. Me volví a girar; esta vez aún más rápidamente y continué andando cruzándome entre la gente para que no me viera. Por fin llegué a la salida del vuelo y me quedé allí esperando. No pude evitar volver a girarme lentamente para ver si aún seguía allí. Acerté. Aún estaba esperando en la misma posición, ahora con la mirada fija a su móvil, así estaba Lara. Hacía mucho tiempo que no la veía... Des de esa última vez, ese encuentro tan amargo... No había vuelto a hablar con ella, tampoco me apetecía. Por suerte, no me vio. Unos minutos más tarde salió un chico del lavabo. Su aspecto... me sonaba mucho. Iba con gafas de sol, pelo recogido en un moño y un sombrero. Lara lo miró, le sonrió y se levantó. Seguidamente, se fueron cogidos de la mano. Este chico... llamádme presuntuoso pero estoy seguro de que es un futbolista. Y sé quién es.
Fue en ese mismo instante, cuando algo me hizo cambiar totalmente mi pensamiento. Giré mi mirada hacia la puerta. Me acababa de dar cuenta, de que ya hacía rato que salía gente del vuelo... Mierda, espero que Anna aún no haya salido... Por suerte, la vi unos segundos más tarde. Allí estaba: con sus gafas de sol subidas, un top rosa palo y unos shorts tejanos. Hasta así está guapísima. La estaba mirando sonriendo mientras ella me buscaba con la mirada.
Anna! ¡Estoy aquí!-grité. Me encontró enseguida y fue corriendo hacia mí. Dejó su maleta a nuestro lado y se tiró a mi cuello. Me abrazó muy fuertemente enterrando su cara en mi cuello como una niña pequeña.
-Vaya, no pensé que tuvieras tantas ganas de verme!!-dije riendo pero Anna no se inmutó. Le devolví el abrazo yo también y así estuvimos unos minutos más hasta que me pareció oír unos ligeros sollozos. ¿Cómo? ¿Estaba llorando?
-¿Anna? ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?-le pregunté preocupado. Me quise separar de ella pero me empujó aún más fuertemente hacia ella así que no pude. La abracé otra vez.-Yo que pensaba que estarías feliz de verme... vaya recibimiento!!
No pudo evitar sonreír y se separó un poco. Con mis caricias conseguí tranquilizarla y cogí su maleta. Con la otra mano, la agarré de la cintura y así nos fuimos en silencio hasta llegar a mi coche. Nos sentamos delante y Anna seguía sin decir nada. Se puso el cinturón y encendió la radio. Al hacerlo, le acaricié la mano. Me miró aún con lágrimas en los ojos y la volví a abrazar. No podía esperar más así que se lo volví a preguntar:
-Anna, ¿qué coño pasa?

dimecres, 14 de setembre de 2011

Capítulo 105: Otra reacción

-Si, claro...-le respondí disimulando mi gran alegría.
-Si te responde, se lo cuentas y me llamas, ¿vale?-dijo Flo.
-Vale, chao.
-Venga, adiós.-colgué.
¡Bieeeeeeeen!!! pegué un grito de felicidad levantando los brazos en símbolo de victoria. Me reí de mi mismo y me dejé caer sobre el sofá. Cogí rápidamente el móvil y busqué a Anna en mi agenda. Me sudaban las manos, estaba nervioso, aunque no sabía muy bien por qué... Bueno, en realidad si lo sabía: tenía una excusa válida para ver a Anna! Y encima ahora para llamarla, para volver a oír su voz... porque tenía unas ganas de oír su reacción al contárselo todo... Acababa de encontrar nuestra solución a todos los problemas que teníamos! Pulsé su nombre en mi agenda y la llamé. El corazón aún me iba rápido por la excitación del momento.
-¿Si?-dijo.
-¿Anna?
Dani! Pensaba que no me llamarías... ¿cómo estás?-me dijo.
-Anna, escucha, tengo que contarte algo!! Y sé que te va a gustar!!-le dije con una gran sonrisa en la cara.
-Dime...
-Flo me acaba de llamar y me ha dicho que este miércoles tenemos que estar todos aquí en Madrid, para preparar un poco el próximo programa, ya sabes...
-¿Enserio?-no sonaba muy contenta. Algo que me extrañó.
-Si! Encontramos excusa para vernos, cari!!-silencio. Estaba esperando una respuesta. Pero no apareció.-¿Anna? ¿¡No estás contenta!?
-Si, luego te llamo. Chao.-dijo antes de colgar. ¿Cómo? ¿Pero qué coño le pasa? No entiendo nada... Pero si es lo que estaba deseando!! Me levanté del sofá aún algo descolocado y abrí la puerta del balcón para salir un poco a tomar el aire. Me apoyé en la barandilla mientras observaba mi calle. A ver Dani, me dije, es imposible que a Anna no le haya gustado la idea... pero si está sola en Mollet sin hacer nada y... ¡ostia! ¡Claro, está con Miki! Ya ni me acordaba... Supongo que estaba con él en ese momento... Uff sólo de pensarlo ya me entraban arcadas. No soporto imaginármelos juntos, aunque sólo sea hablando. Lo siento, soy así... y más con Anna.
Volví a entrar dentro porque alguien me estaba llamando. Cogí el móvil: Anna Simon.
-¿Si?-esta vez contesté yo.
Dani! Siento lo de antes, de pronto ha entrado Miki, ya sabes...-dijo disculpándose.
-Si, ya lo he pensado... no pasa nada cuqui. Y... eso... ¿cuándo te vienes a Madrid?-le pregunté intrigado.
-No sé... supongo que el miércoles, ¿no?
-¿Qué? No, no... vente mañana por favor! Así te quedas a dormir aquí... tengo muchísimas ganas de verte Anna...-le supliqué.
-Bueno, a ver si encuentro alguna excusa para deshacerme de Miki mañana...-me dijo.
-Dile que tienes que estar en el programa el miércoles por la mañana y así vienes mañana...
-Está bien. Me voy que me va a pillar... Chao Dani.
-¡Adiós cari!-dije y colgó. No sé... aunque sabía que me había contestado así porque estaba Miki... ahora estaba sola y me ha contestado más o menos de la misma manera... Uff.. ya me empiezo a rallar. Me esperaba otra reacción por su parte. Según me había dicho días anteriores, no podía esperar para verme y ya me echaba de menos... No lo entiendo. En fin, quiero que llegue ya mañana para verla de una vez! Y abrazarla otra vez, y olerla y besarla y tenerla sólo para mi... Ay, cómo te quiero Simon..., me dije mientras observaba su foto en mi móvil.

dilluns, 12 de setembre de 2011

Capítulo 104: Mi salvación

Estaba en casa, preparando la maleta. Acababa de despedirme de Anna en el aeropuerto y aún tenía los ojos húmedos. No me gustan las despedidas, nunca me han gustado y menos con la persona de la que estoy enamorado. Era pensar en la mirada que me hizo Anna al marcharse y me volvían las lágrimas a los ojos. Bueno, esto ya está, dije al cerrar la maleta. Seguidamente, comí solo en la cocina y más tarde volví al aeropuerto. Esta vez para coger yo un avión. Me iba a Valencia, porque el domingo por la noche actuaba en el Teatro Olympia. Fui en taxi y al llegar volví a la cafetería donde yo y Anna habíamos desayunado esa misma mañana. Miré nuestra mesa. Parece mentira, hace un rato estábamos aquí hablando y a estas horas ya debe estar en Mollet... Pedí un café mientras me puse a twittear un poco y más tarde cogí el avión. Durante el vuelo me puse a escuchar música, eso siempre me tranquiliza. Pues sí, estaba nervioso. Quería creer que lo estaba para la actuación del domingo pero sabía que no. Me preocupaba Anna... me preocupaba el hecho de saber que en ese momento estaba con Miki y no como amigos, sino como una pareja. Lo único que me tranquilizaba era que sabía que no podían hacerlo porque a Anna le había venido la...
En ese instante, acabábamos de llegar a Valencia. Bajé del avión y en el aeropuerto me estaba esperando mi "representante" por decirlo de algún modo. Lo saludé y nos fuimos al hotel.
El resto del sábado lo pasé en el hotel porque ya era de noche y el domingo me levanté temprano. Estuve por la ciudad con dos amigos que tenía allí y nos fuimos a tomar algo para pasar el rato... Durante el día, pensé bastante en Anna. Sobretodo cuando no estaba con nadie, durante la comida, en el hotel... Tenía ganas de hablar con ella, de saber cómo le iba todo y de que me contara algo nuevo. Es increíble, pensaba, cómo puedo necesitar tanto a una persona...
Por fin llegó la noche. Y llegó la hora de mi actuación. Sabía que había venido mucha gente a verme y ahora si, estaba nervioso por ello. Aún repasándolo todo en el camerino, recibí un mensaje. "Por favor que sea de ella, por favor que sea de ella..." deseé cerrando los ojos. Los abrí y miré el móvil: si, era de Anna! Uf, qué ganas tenía de recibir noticias de ella... Lo abrí y lo leí: "Cari mucha suerte xra esta noche. Te quiero, quiero verte pronto!!" no pude evitar sonreír al leerlo y le respondí enseguida: "Gracias amor, mañana te llamo!"
-Dani, ¿preparado? Ya sales!!-me dijeron.
Mi actuación fue un éxito. El público estuvo muy receptivo y me aplaudieron durante todo el rato. Hubieron muchas risas y terminé cansado, como siempre. Me fui al hotel para cambiarme de ropa y coger la maleta. Volví a Madrid por la noche. Otro taxi me llevó hasta casa y ya estaba rendido. No soporto tanto viaje... siempre acabo hecho polvo. No tenía fuerzas ni para ducharme así que me metí en la cama y allí me quedé.
Ese lunes me desperté muy tarde. Me duché rápidamente y fui a comer algo mientras estaba viendo la tele. Qué raro se me hace... el primer lunes sin tonterías. Sin tener que levantarme pronto, sin estudiar guiones, sin cámaras, sin nada. Pues, tengo que reconocerlo, ahora mismo, no lo hecho de menos... Estoy demasiado cansado.
De pronto, sonó el teléfono.
-¿Si?-contesté.
-¿Dani? ¡Soy Flo!-¿Flo? ¿Qué quiere a estas horas...?
-Dime...
-Pues te llamo para comentarte que este miércoles no hagas planes.
-¿Por qué?
-Verás... pensarás que es un poco precipitado pero tendréis que venir al programa. Tenemos que hablar sobre el nuevo proyecto y dejarlo todo un poco listo antes de irnos completamente de vacaciones. Tengo que contarte algunas cosas nuevas, y... ¡Ah! se me olvidaba, ¿puedes llamar a Anna? No me coge el teléfono y no encuentro su número de móvil...-genial Flo, ¡eres mi salvación!

diumenge, 11 de setembre de 2011

Capítulo 103: Encontraré una solución

Después de besarme, Anna sonrió y me volvió a besar. Ahora con más seguridad y confianza. Entonces se separó y me miró seriamente para ver cual era mi reacción. Yo le miré los ojos fijamente y le sonreí. No había momento en que estuviera más feliz que cuando ella me besaba. Le acaricié el lateral derecho de su cuerpo. Al hacerlo, puso su mano sobre mi brazo y sonrió. Se acercó más a mi y me empezó a acariciar el pelo.
-Te quiero.-me susurró medio a oscuras.
-Y yo a ti Anna.-le respondí mientras sentía el placer de sus dedos acariciando mi cabeza. Al oírme me abrazó. Apoyó su barbilla en mi hombro mientras yo le besaba suavemente el cuello. Nos volvimos a separar otra vez para volvernos a juntar. Anna se incorporó apoyando su cabeza sobre mi pecho y puso su mano en el otro. Yo la abracé por la espalda y así nos quedamos dormidos durante el resto de la noche.

Me desperté a las diez, por el despertador. Anna aún estaba agarrada a mi, sin moverse. Qué fuerte... hemos pasado toda la noche así, abrazados, pensé. Creo que ambos lo necesitábamos.
-Anna...-susurré. Seguía sin moverse. Entonces le aparté un poco el pelo para verle la cara. Estaba aún con los ojos cerrados y con una sonrisa en la cara. Qué guapa está cuando sonríe.
-Annita...-dije ahora en voz alta. Abrió los ojos lentamente y subió la cabeza para mirarme. Le sonreí y me volvió a abrazar fuertemente. Yo la cogí y la coloqué encima de mi para verla mejor.
-Buenos días preciosa.-le dije dándole un pico.
-Buenos días.-dijo aún medio dormida. Nos volvimos a abrazar y nos levantamos. Yo me vestí y Anna se puso los zapatos.
-Vamos, que te llevo al aeropuerto.-dije acariciándole la espalda.
-¿De verdad?-dijo sorprendida.-Gracias cuqui.
Seguidamente, me dio un pico y nos fuimos en coche hasta el aeropuerto. Al llegar, aún faltaban dos horas para que su vuelo saliera así que nos fuimos a desayunar a una cafetería. Estábamos sentados, el uno frente al otro.
-Dani... ahora que estás así conmigo, me quedaría todo el fin de semana en Madrid... contigo.-me dijo mirándome a los ojos. Al oírlo, sonreí.-Pero por mala suerte no puede ser...
-Yo también me quedaría contigo Anna. Pero yo también me tengo que ir esta tarde, que mañana actúo en Valencia.-le dije. Ya ni me acordaba yo...
-¿Ah si? Ah, vale...-sonaba algo desilusionada.
-¿Qué pasa? Igualmente, te tienes que ir a Mollet, ¿no? Ahí te está esperando...-me cortó.
-Si, Miki...-dijo sin ganas.-pero...
-No hay "peros"... es lo que tienes que hacer y ya está... Piensa que el lunes...-me volvió a cortar.
-Dani el lunes aún estaré en Mollet, en teoría. Ya se ha terminado el programa, ¿qué hago en Madrid?-me dijo. Es verdad, no lo había pensado.
-Tienes razón, pero... ¡nos tenemos que ver! No puedo estar tantos días sin verte cuqui...-dije cogiéndole la mano.
-Ni yo... es eso lo que me preocupa. ¿Cómo lo vamos a hacer?-me preguntó preocupada.
-No pienses en eso. Mañana te llamo y lo hablamos, ¿vale?-le dije acariciando su mano. Me sonrió y la acompañé hasta la puerta de su vuelo. Íbamos abrazados por la cintura, no pensábamos en nada. No nos importaba nadie, sólo queríamos disfrutar de nuestros últimos minutos juntos. Al llegar, Anna me miró fijamente a los ojos. Estaba triste.
-Mi amor, no pongas esa cara...-le dije acariciando su mejilla.
-Dani, yo quiero volver verte muy pronto...-me dijo con los ojos húmedos. Al ver su carita, me emocioné yo también y la abracé fuertemente.
-Encontraré una solución, te lo prometo.-le susurré en el abrazo y entonces me separé un poco para fundirnos en un gran beso por parte de los dos. Fue muy intenso por parte suya y yo se lo devolví más suavemente. Porque aunque ese beso fuera de despedida, sabía que pronto volvería a probar sus labios.

divendres, 9 de setembre de 2011

Capítulo 102: Admiración, ternura y aprecio

-Dámelo p.por favor...-dijo. Me acerqué a ella con su móvil en mis manos y se lo di sentándome a su lado. No le iba a preguntar nada, pero tampoco fue necesario.
-Quiere saber dónde estoy. A estas horas, ya tendría que estar en Mollet... con todo lo que ha pasado ya ni me acordaba... pero ahora ya no puedo ir.-dijo. Le contestó al mensaje.
-¿Qué le has dicho?-esta vez no me pude resistir a preguntarle.
-Que estoy en la fiesta de despedida y que iré mañana...-dijo cerrando el móvil. Esta vez soplé yo y me levanté para ir al baño. Mientras me miraba al espejo, pensaba en qué debía hacer. Dani, Anna se quiere quedar a dormir en tu casa pero... ¿es eso lo que debo hacer? ¿Dejar que se quede aquí, durmiendo, mientras su novio piensa que está en la fiesta de despedida? me pregunté a mi mismo. No, creo que no debo dejar que se quede... se conformará con eso y se pensará que ya la he perdonado. Que lo que me ha dicho esta noche no me ha hecho daño y que siempre va a ser así. No sé qué hacer... Creo que a veces Anna se confía demasiado conmigo y eso no es lo que quiero... De pronto, algo paró mi reflexión: Anna acababa de llamar a la puerta del baño.
-Dani, ¿estás ahí?-oí des del baño.
-Si. ¿Qué pasa?-dije.
-Nada, perdón. Te espero aquí sentada, que no me aguanto...-dijo.¡Mierda! ¿Ahora qué? Piensa rápido Dani, piensa rápido... ¿Qué hago? pero... ¿se puede saber qué coño estoy diciendo? ¿Tengo a Anna, mi cuqui, sentada a dos metros de mi y me estoy preguntando si debo hecharla? ¡A la mierda todo! Qué importa lo que debo hacer, en este momento sólo puedo pensar en lo que quiero hacer, y eso supera a todo lo demás. Abrí la puerta de repente, decidido. Miré hacia abajo: Anna estaba sentada en el suelo con la cabeza apoyada a la pared. Tenía los ojos cerrados. Me agaché y le acaricié su mejilla. Tenía la cara hinchada de tanto llorar y aún algo roja. Esas marcas físicas me ayudaron a darme cuenta de que se arrepentía de verdad.
-Anna...-le susurré. Abrió los ojos lentamente y al verme sonrió un poco. La ayudé a levantarse y la cogí en brazos. No paró de oler mi colonia hasta llegar a mi habitación. Me quedé parado delante de la cama. Entonces, la miré a los ojos. Aún brillantes y húmedos de tanto llorar, sus ojos, me lo contaban todo, como siempre. Ella es la persona que más me transmite con una mirada, con un simple gesto, eso es lo que la hace especial. Al mirarla, suspiró.
-Tu olor... me tranquiliza. Hace que no piense en nada, que me quede así, oliéndote. Es como entrar en un mundo distinto, al cerrar los ojos, es algo que me encanta.-dijo. No pude evitar sacar una pequeña sonrisa y al notarlo, ella también sonrió. Mi habitación estaba oscura. No había encendido la luz, no hacía falta. Se iluminaba sola con la abundante luz de la luna de esa noche. Poco a poco, me arrodillé dejándola tumbada de caras al techo. Al hacerlo, me acarició los brazos, luego las manos, luego los dedos... dejándose caer lentamente sobre mi cama. Y en ese momento, no pude resistirme y me dejé caer a su lado. Seguidamente, Anna me acarició la cara con sus dedos mientras me observaba. Su mirada era distinta: ahora me transmitía admiración, ternura y aprecio. Todo lo contrario a lo que yo, unos segundos antes, me había imaginado. Vi que se acercaba a mi poco a poco. Quería darme el espacio suficiente como para acercarme yo también, pero no lo hice. Quería que esta vez me lo demostrara ella, que fuera ella quién diera el paso. Y, como por arte de magia, percibió mis pensamientos y se acercó más a mi hasta rozar sus labios con los míos. Y así, se decidió a darme el beso. Ese beso que siempre permanecerá en mi memoria. Un beso de mucha ternura, de mucho sentimiento pero sobretodo, de amor, mucho amor.

Capítulo 101: Harto pero flojo

La miré fijamente a los ojos. No respondió. Vi como de repente cerraba los ojos arrugando la cara y le empezaban a caer algunas lágrimas. No, no podía verla llorar, otra vez no.
-Da.ni...-dijo entre sollozos. Yo no era capaz de decir nada, sólo observaba su desesperado llanto a la luz de la noche. De pronto se tiró a mi cuello abrazándome fuertemente sin parar de llorar. Me pilló por sorpresa, y más tarde le acaricié la espalda suavemente.
-Da.ani...-volvió a repetir, esta vez a mi oído. No paraba de sollozar y me notaba el hombro derecho húmedo. Se separó y con la cara hecha un cuadro, se apartó las lágrimas con los dedos. Su maquillaje se había esparcido por toda su cara y aunque intentase quitarse las lágrimas, no podía parar de llorar.
-Dani, lo s.siento m.mucho... No te enfades conmigo, p.por fav.vor...-consiguió decir después de mucho esfuerzo. Me volvió a abrazar, esta vez aún más fuerte y me dio muchos besos en la mejilla.
-Lo s.siento...-repitió rodeándome con sus brazos. Yo hice lo mismo pero más suavemente.-N.no me s.sueltes, p.por favor...
-No te suelto.-dije seriamente.
-Ten.nías raz.zón, m.me arrep.piento... Dani, lo s.siento...-dijo. Me separé de ella y la miré a los ojos. Los tenía inundados de lágrimas. No paraba de llorar y me estaba dando mucha pena. Pero no merecía mi perdón tan fácilmente. Sabía que lo estaba pasando mal y que se arrepentía de verdad. Pero, por otra parte, estaba harto de ser siempre el que cediera en nuestra relación. De ser siempre el bueno, el que lo perdona todo, el que lo permite todo... No, ese Dani se acabó. No quiero ser así.
-P.perdóname...-dijo. Le aparté el pelo de la cara, también mojado por sus lágrimas y le acaricié la mejilla. No puedo, me dije. Soy demasiado flojo. Anna es superior a mis fuerzas, no puedo hacerme el duro más rato. La empujé lentamente hacia mí para acabar abrazándola suavemente. Ella también me abrazó por la espalda enterrando su cabeza en mi cuello sin parar de besármelo. Me encantaban esos besos...
-T.te quier.ro...-me susurró. Cerré los ojos y la abracé un poco más fuerte. Para que supiera que seguía allí pero que no la había perdonado del todo. Me separé de ella y la cogí por la cintura hasta llegar a mi coche. La ayudé a sentarse en el sillón de delante y yo me senté al mío. Y así, sin despedirnos de nadie, arrancamos hasta llegar a mi casa. Durante el camino no hablamos. Miré a Anna un segundo: tenía los ojos cerrados pero seguía quitándose las lágrimas con sus manos. Estaba respirando lentamente para tranquilizarse. Y al llegar, la volví a ayudar a salir del coche. Me agarró la mano y subimos a mi piso. Al entrar ella se fue al baño para limpiarse la cara. Yo la esperé sentado al sofá. Al verme, se sentó a mi lado tocando su lateral del cuerpo con el mío. Giró la cabeza para mirarme pero en ese preciso instante, sonó su móvil. Venía de su bolso, era un mensaje.
-Cógelo tu, por favor.-me dijo. No tenía fuerzas para levantarse una vez más, así que así lo hice: me levanté y busqué dentro de su bolso hasta encontrar el móvil.
-Tienes un mensaje.-le dije. No me lo podía creer...
-¿De quién?-me preguntó.
-Es... de... Miki.-dije. Al oír su nombre sopló y volvió a cerrar los ojos llevándose sus manos a la cabeza. Se encuentra mal de verdad, pensé mientras la miraba. Nunca había visto a Anna de esta manera.
-¿Qué pone?-dijo frotándose la cara con sus manos.
-No lo sé, está en catalán.-le dije. No me digné ni a mirar el mensaje. Sabía que estaría en catalán, como siempre, así que me arriesgué.

dimecres, 7 de setembre de 2011

Capítulo 100: Ya es suficiente

Estaba comiendo apoyado a la mesa cuando Romina se acercó a mi lado.
-¿Qué tal Dani?-me preguntó. Romina también había bebido pero no le subió tanto como a Anna. Estaba más acostumbrada.
-Bien.-dije seriamente observando a la gente bailar.
-Ya...-dijo. De pronto los dos miramos hacia la izquierda porque había claridad. Anna acababa de salir de la terraza y entraba luz por la puerta. Enseguida la cerró y todo se volvió a oscurecer. La seguí con la mirada: se estaba tocando el pelo e iba directa hacia la barra libre. No puede ser... ¿va a beber más?
-Qué guapa está Annita, ¿verdad?-dijo Romina. Se había fijado en que la estaba mirando. No respondí. Miré a Romina y le sonreí como afirmación. Y volví a mirar a la multitud.
-Venga Dani... ¿cuándo me vas a reconocer que te gusta?-dijo mirándome seriamente.
-¿Q.quién? ¿Anna?-le pregunté algo nervioso. La pregunta de Romina no me había extrañado mucho porque ya sabía que se rumoreaba mucho sobre nosotros...
-No, tu vieja. Jajaja, está claro que Anna.-dijo sonriendo. No le respondí. No sabía qué decir. Si decía que si, Anna se enfadaría conmigo, aunque...
-Dani, ¿estáis saliendo?-preguntó Romina acercándose un poco a mi.
-¿Qué? No...-disimulé. Volví a buscar a Anna con la mirada. Estaba bebiendo junto a Moni. Se estaban riendo y de pronto Anna miró hacia nosotros. Se puso seria de repente.
-Ya... y... ¿me puedes decir qué le pasa esta noche?-me preguntó Romi, que la había notado rara.
-Si quieres que te diga la verdad, no tengo ni idea... Creo que ha bebido demasiado, ya sabes...-le dije.
-Jajaja, tienes razón. No está acostumbrada... Bueno, voy con ellas ¿vale? Y disfruta de la fiesta, que te veo un poco aburrido!!-dijo mientras se iba.

Había pasado una hora más. Seguía observando a Anna, ahora des de otra perspectiva. Yo estaba hablando con Flo, cerca de la barra libre. Anna había dejado de beber pero la veía muy mal. Estaba bailando sola, bueno, si se puede decir que bailaba porque apenas sabía hacia qué lado se movía. Aunque Flo me estuviera hablando, no podía quitarle los ojos de encima. Me temía que algo iba a pasar. Nadie se daba cuenta del estado en que iba Anna, porque todo el mundo había bebido pero no tanto como ella.
-Dani, ¿me estás escuchando?-dijo Flo tocándome el hombro. Miré a Flo a los ojos por unos segundos y luego volví a girar mi mirada hacia dónde estaba Anna. Pero esta vez no la vi. No estaba.
-Lo siento Flo, ahora vuelvo.-le dije dejándole con la palabra en la boca y fui caminando hacia la zona dónde se encontraba ella. Me puse nervioso.
-¿Anna?-dije mientras la buscaba.-¡Anna!
Aparté a una de nuestras maquilladoras y allí estaba: medio sentada en el suelo con cara de perdida. Fui hacia ella y me agaché para mirarla a la cara. Me miró a los ojos y se puso seria.
-Anna, ¿estás bien? Ven aquí.-la cogí de los brazos y la ayudé a levantarse. La cogí por la cintura y pasé uno de sus brazos por mi cuello. La llevé hasta fuera del local medio arrastrándola porque no quería irse. Entonces la empujé suavemente contra una pared y le cogí la cara para que me mirara a los ojos.
-Ya es suficiente. Vamos a casa.

dimarts, 6 de setembre de 2011

Capítulo 99: Borrachera

-Guapo...-me susurró al oído. Sonreí al oírlo pero enseguida me separé de ella lentamente al ver que Romina nos estaba mirando.
-Annita... que nos están mirando.-dije serio para que se diera cuenta de lo que estaba haciendo.
-¿Ah si? Jaja-dijo volviéndome a abrazar. Madre mía... pues si que está bebida, si...
-Anna, que luego te vas a arrepentir...-le dije.-te conozco muy bien.
-Ven cari.-dijo agarrándome del brazo. Me trajo hasta una esquina del local donde había una puerta pintada de negro. La abrió y salimos en una pequeña terraza dónde habían ya varios vasos sucios. Señal de que no éramos los únicos que sabíamos que había una terraza...
Miré el cielo. Ya se estaba haciendo de noche. De pronto Anna me volvió a coger para juntarme más a ella. Pegó su cuerpo al mío y me rodeó el cuello con sus brazos. Yo estaba algo nervioso, temía que alguien abriera la puerta y nos pillara...
-Aquí estamos solos...-dijo sonriendo.
-Ya per-me cortó dándome un gran beso empujándome la nuca hacia su cara y no pude evitar devolvérselo. Ummm... me encanta que me de estos besos... Noté que quería más cuando puso su mano por dentro de mi camisa y me empezó a acariciar. Empezó a besarme más fuertemente y su respiración se aceleró un poco. Puse las manos en su pecho y la empujé con cuidado para que no se enfadara.
-Anna...
-¿Qué?-preguntó sonriendo pícaramente.
-Nos pueden pillar.-dije serio. Volvió a acercarse a mí ignorando mi comentario y volvió a besarme, ahora con menos fuerza. Oí que alguien movía el paño de la puerta y me separé de golpe. Miré hacia la puerta y se abrió un poco pero se volvió a cerrar enseguida.
-¿Has oído? Anna, puede entrar cualquiera...-dije seriamente.
-¿Dani, qué te pasa?-dijo poniéndose seria.-¿Por una vez que quiero besarte y no me dejas?
-Si que te dejo pero no es ese el problema... Anna, nos pueden pillar.-le repetí.
-¡Da igual! ¿Ahora que no me importa que nos pillen y tu tampoco quieres?-empezaba a gritarme. Su tono de voz ya era diferente.
-Anna... estás borracha. Seguro que mañana te arrepentirás y no quiero que esto pase.-dije colocando mis manos en sus hombros.
-¿Que estoy borracha? ¡Qué dices!! ¿Qué pasa, no te gusto esta noche?-pues si que estaba borracha... y bastante.
-Mira, me lo tomaré como una broma.-dije bajándole la mirada.
-¿Cómo? Venga, no seas cobarde, mírame a los ojos y dime que no te gusto!-dijo acercándose mucho a mi.
-Anna, hueles a alcohol. Me voy.-dije girándome y dirigiéndome hacia la puerta.
-Eso, ¡déjame aquí sola, tirada!! Qué caballero ¿eh, Dani?
-Mira, cuando te se pase esta tontería hablamos ¿vale?-dije girándome para mirarle los ojos.
-¿¡Pero quién eres tu para hablarme así!!?
-Adiós Anna...-dije abriendo la puerta.
Ah y tranquilo eh, que mañana no me voy a acostar con Miki!! Más que nada, porque no voy a poder. Hoy me ha bajado la regla, ¡¿Contento?!!-cerré la puerta al escucharlo. Me froté la cara con la mano y fui a comer algo. ¿Cómo me puede contestar de esta manera? Será la borrachera pero mañana ya se puede arrepentir de todo lo que me acaba de decir...

dilluns, 5 de setembre de 2011

Capítulo 98: La despedida (parte 2)

Al terminar el vídeo, todos nos levantamos y junto con el público aplaudimos durante un minuto. Flo agradeció a todo el equipo, al público y a nosotros todos esos meses de programa.
Ai papa, y los que nos quedan!!-dijo Anna mientras lo abrazaba. Yo me pegué a ellos y también me uní al abrazo. Anna apoyó su cabeza en mi hombro disimuladamente y vi como Flo sonreía. Pero se separó de mi rápidamente cuando Romina también se unió a nuestro abrazo.
-Romi guapa, ¡te echaremos de menos!!-le dijo Flo abrazándola.
-¡Y yo a vosotros tontacos! Ha sido un placer trabajar con todos.-dijo sonriendo y se fue corriendo para abrazar a Moni. Mientras nos abrazábamos todos, Valdi puso música lenta y se unió a nuestros abrazos. Todos nos reímos al escuchar la música pero la verdad es que ya teníamos mucha nostalgia. El público se fue y nosotros recogimos nuestros guiones. Mientras, le eché una última mirada al plató y noté su mano acariciando mi espalda. La miré, tenía los ojos húmedos y me sonrió emocionada.
-Vamos.-me dijo Anna inclinando la cabeza. Le sonreí y nos fuimos hacia nuestros camerinos. Entré en el mío, cogí las llaves y la cartera y volví a salir. Todos estaban por el pasillo. Busqué a Anna con la mirada y enseguida la encontré: estaba al lado de Romina, ésta abrazándola por la cintura y Anna dándole un beso. Sonreí al ver la escena pero me giré al oír a María.
-¡Chicos, atención!-gritó. Nos dijo la hora y el sitio dónde teníamos que estar para la fiesta. Sabía donde estaba ese local. Todos se estaban yendo a sus casas, ya quedábamos muy pocos. Conseguí tener a Anna un momento para mi solo.
-Cari, ¿quieres ir conmigo a la fiesta?-le propuse.
-Bff... me encantaría Dani pero lo mejor será que vaya en taxi. Gracias cuqui.-me dijo y me dio un beso en la mejilla.
-Claro, tienes razón...-dije. Le respondí al beso y me fui para casa en coche.
Cuando llegué comí un poco. Me duché y al vestirme me puse una camisa negra de cuadros, unos tejanos y mis converse, como no. Me puse colonia y cogí las llaves del coche. Tenía que estar al local a las siete y media. Y llegué muy puntual. Sólo estaban Juanger, Flo, María y Moni con David. Les saludé otra vez y entré en el local. Pronto llegó el resto de la gente. Anna como siempre, de las últimas. Al verla fui corriendo hacia ella y la saludé con otro beso en la mejilla.
-Hola cuqui. Estás preciosa.-y lo estaba. Llevaba puesto un vestido negro de lentejuelas con unos tacones y el pelo ondulado del programa. Me sonrió y me acarició la espalda.
Dani! Gracias cari.-respondió.
Como siempre, Valdi fue el DJ de la fiestaca y empezó a pinchar música. Había un montón de comida y barra libre para beber. Y de fondo, una pantalla grande en la pared recordando los mejores momentos de TLJ en la cual todos nos parábamos a mirar a ratos.
Ya había pasado media hora y todo iba de maravilla. Había bebido un poco y estaba buscando a Anna. La encontré: estaba bailando con Romina, las dos iban espectaculares ese día pero Anna es superior a mi.
Me acerqué a ella y al girarse, me vio. Nos sonreímos al mirarnos a los ojos, ella sabía lo que le iba a pedir.
-Annita... ¿bailas conmigo?-le pregunté dándole mi mano.
-Claro.-dijo sonriendo y me cogió la mano. Empezamos a bailar sin parar de reírnos. Anna también había bebido y siempre que lo hace, se le nota. Estaba muy contenta y de repente, me abrazó acariciándome la espalda a la vez. Me dio un beso en el cuello y apoyó su cabeza en mi. Espero que esto no acabe mal... pensé.

Capítulo 97: La despedida (parte 1)

Me acababa de levantar. Miré el reloj; pasaban cinco minutos de las diez. Me metí en el baño y me duché. Hoy es viernes, pensé. Se acaba la semana, pero... lo peor: se acaba Tonterías las Justas... Me da pena. Pero todos necesitamos estas vacaciones así que a disfrutarlas! Espero poder despedirme de todo el mundo, menos de Anna, claro... No quiero despedirme de ella en todo el mes! Ayer por la noche, con ella... fue increíble. Toda ella es increíble. Salí de la ducha y me vestí para desayunar en la cocina. Mientras, seguía pensando: ¿Cómo estará Anna? Supongo que nerviosa y con nostalgia como todos... Espero que tenga ganas de verme, porque yo no puedo aguantar más... Recogí el desayuno y cogí las llaves para ir en coche al programa. Al llegar me encontré con Flo en la entrada.
Martínez!! ¿Cómo estás? Tranquilo que el lunes ya no tendrás que levantarte tan temprano...-dijo entre risas.
-Jajaja lo sé, sólo por eso ya soy feliz.-bromeé. Y llegamos hasta nuestros camerinos. Iba a abrir la puerta del mío pero vi a Anna caminando hacia nosotros. ¡Anna! Que guapa está, pensé al mirarla de arriba a bajo. Y pensar que ayer tuve a este cuerpazo sólo para mi... La adoro. Me miró y me sonrió. Flo se había quedado embobado mirándonos con una sonrisa en la cara. Anna se quedó parada en frente de la puerta de su camerino como yo, mirándonos como dos tontos. Sabíamos que Flo estaba allí, pero no éramos conscientes del todo. Tenía ganas de ir hacia ella pero con él allí, me tenía que contener. No sabéis lo que me costaba...
-Venga va, si se os nota que os estáis muriendo de ganas... ¡Abrazaros de una vez!!-dijo Flo antes de reírse. Me quedé perplejo. Sólo esperaba una señal de Anna para que me diera permiso. En ese momento, Anna me sonrió y levantó las cejas. Entonces fui hacia ella y la abracé fuertemente. Oí a Flo como abrió la puerta de su camerino y la cerró para dejarnos solos. En el fondo, le encantaba que estuviésemos juntos y nosotros lo sabíamos.
-Buenos días cariño.-le susurré en el abrazo.
-Hola guapo.-dijo separándose y dándome un beso en los labios. Entró en su camerino y yo fui hacia el mío. Poco después, nos llamaron para preparar todos el último programa de TLJ. A todos se nos notaba un poco tristes pero a la vez, con ganas de que saliera todo perfecto. Me puse al lado de Anna pero no la miré. Aún teníamos que mantener lo nuestro en secreto. Ella me miró y vi que me sonreía pero no quise mirarla. Se alegraba de que cumpliera mi promesa de guardar lo nuestro. De repente, María llamó nuestra atención para contarnos a todos que esa tarde haríamos una fiesta de despedida de TLJ. Todos nos alegramos gritando de alegría. Y así de contentos, fuimos a comer. Durante la comida hablamos de muchos momentos de TLJ y un poco del nuevo proyecto entre risas y bromas, que nunca faltan.

Y llegó la hora. Empezamos el programa todos un poco nerviosos. A medida que iba pasando el tiempo, nos fuimos tranquilizando. Recuerdo que en la publicidad Flo nos abrazó a mi y a Anna. Ya quedaba poco para terminar el programa y ya se estaba emocionando! Nos reímos con él porque ese día estaba sensible pero en el fondo lo estábamos todos. Y pronto llegó el momento de la despedida con nuestra audiencia. Romina se incorporó en la mesa y hablamos un poco todos y Flo se despidió como dios manda no sin antes decir que dentro de un mes nos volverían a ver. Vimos el vídeo final todos en silencio con una gran sonrisa en la cara. Al ver el vídeo, se me pasaban un montón de momentos de TLJ y sobretodo con Anna, nuestras risas, nuestras peleas, nuestras reconciliaciones... En ese momento me di cuenta: si, echaría de menos a TLJ ese mes.

diumenge, 4 de setembre de 2011

Capítulo 96: Des de la primera vez

Su cara estaba algo mojada aunque la mía lo estaba más. Tenía calor pero me daba igual. Des de la cama, miré por la ventana de su habitación. El cielo había oscurecido sin darme cuenta. ¿Qué hora es? me pregunté pero enseguida se me borró la pregunta de la mente al notar su mano acariciándome el brazo. La miré a los ojos, ella ya lo estaba haciendo.
-Te brillan los ojos.-me susurró sorprendiéndose. Entonces sonrió.
-A ti te brillan des de la primera vez.-le susurré acariciándole su cara aún húmeda.
-¿De verdad?-dijo sonriendo. Seguíamos desnudos. Acabábamos de hacer el amor y nos sentíamos más felices que nunca. Sonreí al ver su cara de sorprendida.
-Anna...-susurré aún mirándola.
-¿Qué pasa?-me preguntó.
-Tienes que prometerme algo...
-¿Qué?
-Prométeme que... este fin de semana, no... no te vas a acostar con él.-le dije. Sabía a quién me estaba refiriendo. Se puso seria de repente. Me miró a los ojos y pasó su mano por mi cara.
-Dani...-susurró.
-Por favor.-le dije. Me notaba las lágrimas detrás de mis ojos, pero no quería llorar. Se acercó más a mi y su mano pasó a mi brazo.
-Te lo prometo.-dijo. Soplé y me empujó lentamente hacia ella para enseguida rozar su nariz con la mía. Sonrió y me acerqué un milímetro más para poder besarla. Pegué mis labios a los suyos delicadamente hasta que fue ella quien me besó. Y yo se lo devolví. Y ella me volvió a besar. Y así un buen rato hasta fundirnos en un gran beso que nos puso la piel de gallina a los dos. Al separarnos y darnos cuenta, nos reímos. Fue increíble ver que los dos tuvimos la misma sensación.
-Te quiero Anna.-dije pegando mi frente a la suya.
-Y yo a ti Daniel.-dijo dándome otro beso. Nos volvimos a separar para ponernos la ropa interior. Me levanté para recoger el resto de mi ropa del suelo y al ponerme los pantalones Anna me abrazó por detrás. Sonreí al notar sus brazos a mi alrededor y me dio un beso en el hombro. Le acaricié las manos y se separó para acabar de vestirse. Yo hice lo mismo y los dos fuimos hasta la cocina.
-Me estoy muriendo de hambre...-dijo Anna.
-Mira, me acabas de leer el pensamiento.-dije. Miré el reloj de la pared: las 22:53.
-Jajaja a ver qué hay...-dijo abriendo la nevera. Al final acabamos los dos cocinando entre risas y más mimos. Una vez listo, nos sentamos en la mesa del comedor y cenamos con la tele encendida. Aunque ninguno de los dos la mirábamos; estábamos demasiado pendientes el uno del otro y acabamos riéndonos de nuestras bromas y tonterías.
Acabamos de cenar a las doce y después de recogerlo todo fui a buscar el móvil porque se había quedado en su habitación. Al volver, Anna estaba esperándome en el salón. Me miró y fui hacia ella. Me abrazó fuertemente y me dio un beso en el cuello.
-Gracias por esta noche cari.-me susurró.
-¿Por qué? No tienes por qué dármelas Annita.-le dije separándome de ella.
-Ya lo sé, pero es que siempre que estoy contigo haces que me sienta feliz.-dijo. Me dio un beso y sonrió.
-Te mereces esto y mucho más.-le dije respondiéndole al beso. Volvió a sonreír.-Y ahora, me voy.
-¿No te quedas?-preguntó sabiendo ya mi respuesta.
-Mejor que duerma en mi casa así mañana no hay problemas.-dije sonriéndole y le di otro beso.
-Tienes razón. Adiós mi amor, que duermas bien.-dijo después de acompañarme hasta la puerta.
-Buenas noches preciosa.-le di otro beso y me abrazó para besarme más fuertemente.
-Hasta mañana.-dijo al cerrar la puerta. Suspiré al bajar las escaleras. Y me fui feliz hacia casa andando y deseando que fuera mañana para poder ver, besar y abrazar a Anna otra vez. Creo que nunca me cansaré de hacerlo.

dissabte, 3 de setembre de 2011

Capítulo 95: Una vez más

Aún no le había respondido. En ese momento, noté sus manos acariciando mi cara. Me encanta esta sensación...
Dani! ¡Despierta!!-al oírlo, abrí los ojos por completo.
-Anna...-susurré sonriendo. Se acercó más a mi para abrazarme. Y qué abrazo... Sentí que me abrazaba con fuerza, pero a la vez, con cuidado. Le respondí al abrazo y me dio un beso en el cuello. Al hacerlo, me estremecí.
-Ven.-dijo separándose de mi y ayudándome a levantarme. Abrió la puerta de su casa y conmigo cogido de la mano entró y la cerró.-¿Necesitas tomar algo?
-No...-respondí. Ahora que ya la tenía al lado, que sabía que estaba conmigo, no me hacía falta nada más. Me llevó hasta el salón y nos sentamos en el sofá. Anna se puso las manos en la cara y se frotó los ojos.
-Dani, me has asustado. Dime, ¿qué ha pasado?-me preguntó colocando su mano encima de mi muslo y mirándome a los ojos esperando mi respuesta.
-Nada... Simplemente, te quería ver, oír y sentir de la forma en que lo estoy haciendo ahora mismo. Así que fui corriendo des de mi casa hasta aquí y llegué muy cansado, hasta tal punto que me quedé dormido al tocar el timbre y ver que no estabas. Siento haberte preocupado.-le dije acariciando su mano. Se incorporó y me volvió a abrazar. Ahora con menos cuidado y más seguridad.
-No me vuelvas a hacer esto.-me dijo aún en el abrazo. Le di un beso en la mejilla y se separó.-¿Por qué querías verme tan desesperadamente?
-No sé Anna... Llámame imbécil, pero sentí como que si no te veía ya, te iba a perder.
-¿Y eso por qué?-me preguntó extrañada.
-Porque aún estás saliendo con Miki y, no sé, tengo miedo de que este fin de semana, al verle, te des cuenta de que le quieres a él y que no rompas con él y...
-Dani, esto no va a pasar. Te lo prometo. Sabes que sólo te quiero a ti, ¿cuántas veces te lo he dicho? Te quiero a ti.-después de esto, no pude evitar sacar una sonrisa de felicidad. Y la abracé. Pero muy rápidamente me separé para besarla. Y nos empezamos a besar sin parar con unas ganas que no había sentido nunca antes. Volver a sentir sus labios, su boca... si, lo necesitaba.
-T.te quiero, te quie.ro, te quiero...-le dije abrazándola fuertemente entre besos.
-Y yo, y yo y yo...-me dijo ella sonriendo.
-Jajaja enserio, te necesitaba cuqui.-le susurré empujándola con cuidado hacia mi.
-¿Sólo para besarme?-dijo apartándose el pelo hacia un lado, dejando su cuello descubierto.
-Sabes que no...-dije pegando mis labios rápidamente en su cuello.
-¿Ah no?-dijo cogiéndome la cabeza y pegándome más a ella. Continuaba besando su cuello y ella me separó para besarme con mucho deseo. Me moría con sus besos. Lo que me transmitían es inexplicable. Ahora era ella quien abría mis labios con los suyos, transmitiéndome su pasión y su amor. Y así, dejando que ella me besara, nos levantamos los dos. Con mis manos le acaricié el trasero y se lo cogí empujándola hacia mi hasta conseguir que me rodeara la cintura con sus piernas. La llevé hasta mi habitación mientras seguíamos besándonos. Al sentir el lado de la cama en mis rodillas la tumbé y caí encima de ella. Se rió al caerme y deslizó sus manos por mi cuerpo para quitarme la camiseta. Soplé de placer al sentir sus manos acariciándome el torso y ella me volvió a besar. La dejé hacer y me quitó el resto de la ropa. Yo la ayudé a quitarse el vestido y lo demás. Después de nuestras mejores caricias, nos encontrábamos haciendo el amor una vez más. Sintiendo profundamente nuestros cuerpos en medio de besos de amor. Y así, conseguimos volver a amarnos produciéndonos un inmenso placer.

divendres, 2 de setembre de 2011

Capítulo 94: Desorientado

Después de eso volví a casa en coche. Me senté en el sofá y encendí la televisión. Cambié de canal y se me puso la cadena NEOX. Vaya, dentro de un mes estaremos en esta cadena con un nuevo programa... pensé. Se me hace un poco extraño pero supongo que ya me acabaré acostumbrando, como a todo. Y pensando en el programa, no pude evitar pensar en Anna. Otra vez. Y de repente, me vinieron muchísimas ganas de abrazarla, de besarla y de tenerla a mi lado. Mierda, mañana no podremos quedar después del programa ya que ella se va a Mollet... Uf, necesito quedar con ella antes de que pase este finde. ¡La necesito!! Me levanté rápidamente del sofá apagando la tele a la vez y me fui a mi cuarto. Abrí el armario y me cambié de ropa. No sabía muy bien lo que estaba haciendo, sólo sabía que quería ver a Anna. Y lo iba a hacer. Sentí que la iba a perder si no la veía antes de mañana. Me puse una camiseta de manga corta de color verde, esa que ya llevé en un programa y unos tejanos. No pensé ni en ponerme colonia, me daba igual. Salí de casa casi corriendo y fui también corriendo hacia su casa. Hacia el edificio de Anna. No quise coger el coche. Aunque parezca una tontada, me parecía que mis piernas irían más rápido que mi coche. Me choqué con varia gente pero en ese momento no me daba cuenta. Sólo estaba pensando en verla a ella. Con unas ganas tremendas de abrazarla y tenerla junto a mi una vez más. Me estaba cansando. Y si... ¿esto que estoy haciendo es una tontería? ¿Y si no sirve para nada ir a ver a Anna ahora? me pregunté. A lo mejor soy yo el que me he emparanoyado y no pasa nada si no voy... Pero me da igual. Algo me dice que tengo que ir. Y como tengo ganas, lo voy a hacer. Ahora estaba andando deprisa. Me había cansado y ya estaba a punto de llegar. Hice mi último spring al ver su edificio de lejos. Hasta conseguir llegar. No toqué el timbre ya que la puerta de abajo ya estaba abierta. ¿Será cosa del destino? Me temo que no... ¡Subí las escaleras de tres en tres! Acabé cansadísimo y con la respiración entrecortada. Por fin llegué. Ahí estaba, su puerta. Y apoyándome en la pared del cansancio, llamé al timbre dos veces seguidas. Me peiné un poco aunque no había ningún espejo y me quité el sudor de la frente. Me coloqué bien para recibir a Anna y esperé a que me abriera. Pero esto no ocurrió. Volví a llamar al timbre. A lo mejor está en el baño... No. Esta vez tampoco me abrió. Joder, joder, joder!! Lo que me faltaba... ¿Dónde se ha metido esta chica ahora? Me senté en su felpudo, con la espalda apoyada en su puerta y allí, de brazos cruzados, me propuse esperarla. Cerré los ojos. Madre mía, qué cansado estoy... Anna vuelve ya o me voy a dormir aquí... vuelve Ann... vuelv...

Sentí que alguien me estaba moviendo para despertarme. Abrí los ojos lentamente. ¿Dónde estoy? Estaba un poco desorientado. Me giré y al ver la puerta de su casa me volvió todo a la memoria.
-¿Dani? ¡Dani!!-me estaba gritando. Me volví a girar y vi unas piernas blancas y finas en frente mío.
-¿Qué p.pasa?-dije con los ojos aún medio cerrados contemplando esas preciosas piernas. Que a la vez, me estaban pareciendo muy sexys... Un momento, ¿sexys? Estas piernas sólo pueden ser de...
-¿Dani, qué haces aquí? ¿Te encuentras bien? ¿Dani, estás bien? ¡Responde!!-se acababa de agachar para estar a mi altura. ¿Por dónde iba? Ah si... sólo pueden ser de Anna. Mi Anna.