diumenge, 22 d’abril del 2012
Capítulo 152: Su mismo aroma de siempre
dijous, 5 d’abril del 2012
Capítulo 151: Una noche perfecta
dilluns, 26 de març del 2012
Capítulo 150: Buena señal
Noté su aliento soplando en mi cara al momento de separar nuestros labios. Su mirada, fija en mi boca, subió hacia mis ojos esperando una respuesta.
-Guapa.-le susurré mirándola a los ojos.-eres preciosa.
Sonrió automáticamente y me dio otro de sus besos en los labios. Pero esta vez más corto. Menos intenso. Y se volvió a separar de mí.
-Dani… es muy tarde…-dijo después de mirar su reloj.
-Ya. ¿Por qué no te vienes a casa?-le propuse.
-¿Ahora? Pero si es hora de cenar…
-Por eso, quédate a cenar. Por favor… y luego te dejo ir. Pero quiero estar un rato más contigo.-le dije agarrándole la mano.
-Vale… tú ganas.-dijo mientras de mi boca salía una sonrisa.
-Gracias.-le contesté dándole otro beso en los labios.-Venga, vamos. Fuimos hasta mi coche, que seguía aparcado en el párking de redacción y subimos en él. La llevé hasta mi piso mientras dejé que manipulara un poco mi radio hasta encontrar una cadena de su gusto. Sonreí inconscientemente al oírla cantar.
-¿De qué te ríes?-me preguntó sonriendo ella también.
-Jajaja de nada… me hace gracia ver cómo cantas. Antes no lo hacías.-contesté divertido.
-¿Cómo que no? Pues… eso es buena señal.
-¿Buena señal? ¿Por qué?-pregunté extrañado.
-Porque, según mi madre… sólo canto alrededor de la gente con la cual tengo más confianza.
-Así que me has cogido más confianza desde que éramos… bueno, desde que salíamos juntos.
-Jaja eso parece…-me miró sonriendo otra vez.
Pronto llegamos a mi calle y bajamos del coche para subir al piso. Vi como miraba a todas partes para que nadie nos viera, cosa que también me hizo sonreír.
-Oye Dani… esto no se lo vas a contar a nadie, ¿verdad?-me dijo una vez dentro del ascensor.
-Claro que no… ¿a quién quieres que se lo cuente?-pregunté frunciendo el ceño.
-Bueno… me refería a Cris.-dijo bajando la mirada.
-Ah… no, puedes estar tranquila.-contesté pasando mi brazo por su espalda. Entramos en mi piso y fuimos los dos a la cocina. Le dije que se sentara en la silla, que ya lo preparaba yo todo. Empecé a hacer la cena y Anna no paraba de mirarme, preguntarme sobre mis actuaciones, mis padres, León, la radio… y poniéndose al día de toda mi vida actual. Menos de Cristina, claro.
-Anna, está muy bien que te quieras enterar de mi vida de ahora y tal pero… ¿no crees que deberíamos hablar de otra cosa?-le contesté después de un rato contestando sus preguntas.
-¿De qué quieres hablar?-me preguntó seria.
-No sé… de nosotros, ¿quizás? De lo que acaba de pasar… de lo que nos hemos dicho hoy. ¿Y de lo que vamos a hacer a partir de ahora?
-Ya… mira Dani… yo no quiero cambiar las cosas como están. No me refiero a nosotros, sino a todo lo otro. Ahora estoy bien como estoy y me ha costado estar así. Pero te quiero y no puedo evitar desear estar contigo también. Porque… ¿tú no tendrás pensado dejar a Cristina, verdad?
-Claro que no.-le contesté seguro. No le pregunté si ella lo iba a hacer con Miki porque ya sabía la respuesta.
-Pues eso.
-Sé que estamos haciendo algo mal pero… ¿qué más da? Prefiero estar así que no tenerte. Prefiero tenerte para mí unas horas a no tenerte nunca. Y me gusta que sea así. Tengo ganas de vivirlo de esta manera, ¿por qué no? Ya hemos sufrido demasiado… Podemos dejar de sufrir y pensar en lo que nosotros queremos. Estar juntos, ¿no? Pues lo vamos a hacer.
-Sin que nadie se entere-dijo ella decidida.
-Sin que nadie se entere.-repetí yo.
-Está bien.-resopló sonriendo mientras se acercaba otra vez a mí. Me cogió de la cara y volvió a besarme lentamente. Amo sus besos… Y mientras sentía el roce de sus labios en los míos, algo nos estorbó la “fiesta”. Un móvil que estaba sonando. Una llamada que, mucho a mi pesar, tuve que responder.
-Es Cris.-le dije a Anna después de colgar.-Dice que quiere ir a cenar conmigo. Y no le voy a poder decir que no…
-Claro, no pasa nada. Hemos quedado en que no íbamos a cambiar nada. Yo me voy a casa.-dijo sonriéndome. Cogió su bolso y la acompañé hasta la puerta.
-Lo siento. Pero, por otra parte, me gusta que sea así. Te quiero Anna.-le dije acercándome a sus labios por última vez.
-Te quiero guapo. Que vaya bien, hasta mañana.-me contestó con un pico y me dejó apoyado en la puerta. Un suspiro de felicidad inundó la entrada de mi piso. -Por fin… por primera vez, me siento bien despidiéndome de Anna. Creo que esta idea es la mejor que se nos podría haber ocurrido. Soy feliz…-.pensé.